Pese a la crisis sanitaria por el COVID-19, que ha originado problemas económicos, la salud del sistema bancario en su conjunto muestra solidez para enfrentar las consecuencias de la pandemia. No obstante, hay instituciones bancarias que se verán “vulnerables” y con afectaciones.

De concretarse, como fue el caso del Banco Famsa, no pondrán en riesgo el funcionamiento del sistema bancario en su conjunto, consideraron economistas.

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Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México consideró que “el sistema bancario mexicano entra a esta coyuntura en una situación de fortaleza pues tiene niveles muy elevados de solvencia y de liquidez. Esto no significa que algunas instituciones no vayan a enfrentar problemas”.

Por ello, afirmó que se verán más casos de insolvencia de bancos, los cuales podrían ser resueltos “con más fusiones o mediante las herramientas de resolución bancaria con los que cuentan las autoridades”.

“Además, hay que recordar que México cuenta con un mecanismo adecuado de seguro de depósitos”, explicó en entrevista con El Financiero.

Gabriel Casillas, economista en jefe de Banorte, indicó que toda crisis exacerba riesgos y proyecta oportunidades.

“(Esperamos que) todos podamos salir bien librados de esta recesión pandémica y que en el peor de los casos, los riesgos puedan convertirse en oportunidades. Vemos que este proceso puede dejar clara la fortaleza del sistema financiero mexicano, inclusive si se llegan a dar algunas fusiones y adquisiciones, sin implicar nada al respecto”, consideró.

En una nota especial sobre el sistema bancario a raíz de la liquidación de Banco Famsa, BBVA México señaló que la solidez del sistema bancario mexicano se puede confirmar a través de la revisión de sus niveles de capitalización, liquidez y morosidad.

Al cierre del mes de marzo, el índice de capitalización del total de la banca múltiple se ubicó en 15.7 por ciento, nivel por encima del mínimo que establece la regulación (10.5 por ciento), aún descontando ya el incremento en la demanda de crédito observado al final del primer trimestre.

En términos de liquidez, al cierre de marzo la mediana del Coeficiente de Cobertura de Liquidez (CCL) del sistema en su conjunto se ubicó en 207.6 por ciento, luego de que todas las instituciones bancarias cumplieron con el mínimo requerido por las autoridades (100 por ciento). Estas cifras dan cuenta que el sistema en su conjunto cuenta con recursos líquidos para hacer frente a sus obligaciones, y el nivel de morosidad de la cartera total de crédito por parte de la banca múltiple se ubicó en niveles de 2.3 por ciento al cierre de abril, por debajo del máximo de 3.9 por ciento registrado en mayo de 2009.

Si bien en su conjunto el sistema bancario muestra solidez y resiliencia ante los posibles efectos económicos de la pandemia, reconoció que hay instituciones cuyos bajos niveles de capitalización, liquidez o morosidad respecto al sistema en su conjunto las hacen particularmente vulnerables a la caída de ingresos que se espera en los próximos meses.

En particular, Banco Ahorro FAMSA, cuyos activos representaron alrededor del 0.35 por ciento de los activos del sistema bancario en abril, ya mostraba una tendencia a la baja en su nivel de capitalización, de rentabilidad y en la calidad de su cartera previo al inicio de la pandemia. Aun cuando su ICAP se ubicó en 11.3 por ciento en marzo, el promedio de este indicador durante el primer trimestre de 2020 fue de 10.9 por ciento, una caída considerable respecto al 12.1 por ciento promedio de todo 2019.

Adicionalmente, esta institución mostró niveles de rentabilidad (ROE) negativa y decrecientes desde octubre pasado hasta alcanzar un ROE de -6.4 por ciento en abril pasado.

“A pesar de la existencia de este grupo de instituciones vulnerables, es importante señalar que no representan un alto porcentaje de los activos de la banca múltiple y, por ende, no pone en riesgo el funcionamiento del sistema bancario en su conjunto”.

Además de que para BBVA México las autoridades financieras cuentan con adecuados mecanismos de resolución de bancos, incluyendo un seguro de depósito, con los que se puede implementar la liquidación de una institución sin que ello se traduzca en problemas para el resto del sistema

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