Las expectativas sobre si el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) resultará positivo o negativo para este país dividen a los analistas locales, que siguieron de cerca el proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Considerando la reacción en los mercados y en las divisas, el USMCA fue lo suficientemente positivo para regresar la confianza a los inversionistas en América del Norte, indicaron analistas.

Sin embargo, como “el demonio está en los detalles”, la lectura es que Canadá tuvo que hacer concesiones importantes, sobre todo en el sector de lácteos, para poder garantizar que no habrá aranceles de 25 por ciento en los automóviles.

Una de las principales críticas a los negociadores canadienses fue la apertura de 3.6 por ciento del mercado de lácteos, lo cual le costó al gobierno liberal perder la gubernatura de Quebec, ahora en manos de un partido de centro-derecha, CAQ.

Colin Robertson, vicepresidente del Instituto Canadiense de Asuntos Globales y exnegociador del TLCAN en los años 80, consideró que si bien es cierto que la industria de lácteos fue afectada, en verdad “esquivó una bala”, porque, como lo detalló el primer ministro Justin Trudeau, Estados Unidos quería “desmantelar por completo” el sistema canadiense de control de producción y precios de lácteos.

“Otorgamos a Estados Unidos un medio punto porcentual más de lo que hubieran tenido de este mercado si se hubieran quedado en el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) original”, indicó Robertson.

Incluso, señaló, agregando la negociación comercial con Europa (Acuerdo Económico y Comercial Global), más del 90 por ciento del mercado de lácteos sigue protegido.

Para el analista, el sector más beneficiado fue el automotriz, mientras que los lácteos, farmacéuticos y propiedad intelectual se verán más afectados.

“Para proteger los intereses de los canadienses” las negociaciones comerciales con Estados Unidos deben ser “una campaña permanente”.

Otra crítica para el gobierno de Trudeau es que sus negociadores no consiguieron excluir a Canadá de las tarifas estadunidenses al acero y el aluminio al pasar del TLCAN al USMCA.

Al respecto, Peter Warrian, investigador de la Escuela Munk de Relaciones Internacionales, dijo a Notimex que “técnicamente” las tarifas al acero y aluminio impuestas bajo la sección 232 están separadas del TLCAN y de las negociaciones que llevaron al USMCA.

“La mayoría de la gente piensa que las tarifas se reducirán pero serán reemplazadas por cuotas. A corto plazo, esto quita el calor, pero a largo plazo limitará la capacidad de las empresas canadienses para expandirse en Estados Unidos”, consideró Warrian.

En su opinión, el nuevo acuerdo anunciado el 30 de septiembre pasado fue lo mejor que se pudo haber hecho “dadas las circunstancias”, en las que Canadá logró mantener su sistema de control de suministro y todavía falta la aprobación del Congreso.

Otro aspecto negativo, según analistas, es la concesión en propiedad intelectual y patentes.

El USMCA alarga la protección de los derechos de autor en 20 años, prohíbe a los gobiernos promulgar leyes de localización de datos y extiende la protección de patentes de medicamentos de vanguardia, de manera que aumentarán los costos para la atención médica canadiense.

Para Jim Balsillie, fundador de Research In Motion, “debido a décadas de políticas de innovación fallidas que ignoraron completamente la Propiedad Intelectual, Canadá es un gran importador neto de propiedad intelectual, por lo que este es un mal acuerdo para los planes de Canadá de construir una economía del siglo XXI”.

Al respecto, Warrian dijo que la concesión de Canadá en Propiedad Intelectual “será un problema en el futuro para hacer crecer la economía con nuevas empresas de alta tecnología”.

Mientras se espera la aprobación del USMCA en los congresos de los tres países, Canadá continuará diversificando su mercado, no sólo a través de los acuerdos como el CETA con Europa y el TPP con 10 naciones transpacíficas, sino con China, demostrando que aprendió la lección del TLCAN: no concentrar la mayoría de las exportaciones en un solo mercado.

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