La fiscalización a los grandes contribuyentes, la cual ha reforzado en los últimos meses el Servicio de Administración Tributaria (SAT), no puede ser considerada como una fuente estable de ingresos, indicó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

“(Los recursos) no son recurrentes. Tendrán que buscar otras fuentes, esto no puede ser considerado una fuente estable de ingresos. Lo más probable es que se tenga que hacer una reforma tributaria en algún momento”, refirió Gabriel Casillas, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, en videoconferencia de prensa.

Recordó que en los últimos meses la autoridad fiscal, a cargo de Raquel Buenrostro, se ha dado a la tarea de cobrar impuestos y recargos de ejercicios fiscales pasados a 15 grandes contribuyentes, de los cuales el monto reclamado es de aproximadamente 50,000 millones de pesos.

“Estos cobros que están haciendo a las empresas no son recurrentes. Ya se han cobrado algunos, y puede que para el siguiente año queden otros, pero insisto, no son recurrentes”.

La posibilidad de la implementación de una reforma fiscal, apuntó, se verá luego de las elecciones intermedias que sucederán el siguiente año. “Vamos a ver si pasando las elecciones intermedias, el tema político lo permite.

De acuerdo con declaraciones previas de la jefa del SAT, existe un universo de 12,000 grandes contribuyentes, de los cuales se han revisado sólo 627 de ellos a través del Plan Maestro de Operaciones 2020, el cual implementa acciones de auditoría, litigios y revisiones en las devoluciones.

Respecto al listado de 15 grandes contribuyentes que tienen adeudos con el SAT, Buenrostro detalló que ocho ya se pusieron al corriente, cuatro reconocieron el adeudo y pagan a parcialidades, dos no quisieron pagar y se pasó el caso a la Procuraduría Fiscal Federal, y uno continúa en revisión.

Niveles precovid, hasta el 2024

Por otro lado, Ángel García-Lascurain, presidente del IMEF, refirió que la recuperación de la economía mexicana, tras la crisis de este año, es incierta y débil, por lo cual el gobierno debe implementar una “estrategia sólida de recuperación”, a corto, mediano y largo plazos.

“La escasez de recursos para atender fines múltiples es una realidad ineludible de la economía y por ello hay que asegurar que la asignación de éstos se haga con la debida reflexión y eficiencia para maximizar su impacto positivo sobre el bienestar de los mexicanos”, dijo el presidente del IMEF.

En este sentido, Gabriel Casillas refirió que alcanzar los niveles de crecimiento que se tenían previo a la pandemia del Covid-19 podría tardar hasta finales del sexenio si no hay un cambio en las políticas públicas, por lo que se puede hablar de “un sexenio perdido en términos de crecimiento”.

Ante el panorama actual, e incluso ligeras mejoras de la expectativa de decrecimiento para el país este año, el IMEF dejó su pronóstico de contracción económica en 10.0% para finales de este año.

Asimismo, mantuvo su expectativa de una inflación dentro del rango objetivo del Banco de México de 3.8%, mientras que modificó su previsión sobre la tasa del banco central de 4.25 a 4.0%, para finales de este año.

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