Francia y Estados Unidos han decidido darse 15 días más para intentar resolver el conflicto en torno a la tasa Google gala que amenaza con quebrar las relaciones comerciales entre ambos países. Así al menos lo ha anunciado este martes el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, quien ha indicado que espera que, durante este nuevo plazo de negociaciones, EE UU frene su amenaza de imponer nuevos aranceles a productos franceses en represalia por la tasación a las plataformas digitales. Washington considera esa medida un ataque a los gigantes tecnológicos norteamericanos, extremo que París niega taxativamente, aunque hasta ahora sin mucho éxito.

“Hemos acordado redoblar los esfuerzos en los próximos días para intentar encontrar un compromiso sobre la tasación digital en el marco de la OCDE”, dijo Le Maire sobre su “larga conversación”, la víspera, con el secretario estadounidense del Tesoro, Steven Mnuchin. “Nos hemos dado, exactamente, 15 días, es decir, hasta nuestra próxima entrevista, prevista en los márgenes de Davos, a finales de enero”, agregó Le Maire tras reunirse en París con el comisario europeo de Comercio, Phil Hogan.

El representante europeo viaja la semana que viene a Washington, donde tiene previsto reunirse con el secretario de Comercio, Robert Lighthizer. En París, Hogan reiteró el apoyo de Bruselas a París en su pulso por la tasa digital contra Washington y aseguró que, de frustrarse las negociaciones, “analizaremos todas las posibilidades si EE UU impone aranceles a Francia. “La Comisión Europea apoyará a Francia y otros países que quieren tener el derecho soberano de imponer tasas a compañías digitales de manera justa”, agregó.

No se trata de una batalla bilateral entre París y Washington, subrayó Le Maire. “Francia tiene el apoyo de la UE y de muchos países europeos que han decidido también imponer tasas digitales, así que si EE UU castiga a Francia, mañana también deberá castigar a Italia, a Austria o a Gran Bretaña y entraremos en un conflicto comercial entre EE UU y Europa”, advirtió. “¿Es que alguien desea eso? Queremos evitar esa lógica de escalada”, añadió. 

Las relaciones comerciales entre París y Washington son tensas desde que Francia aprobó el año pasado la imposición de un gravamen de cerca de 3% al volumen de negocios de compañías tecnológicas en Francia, que suele proceder de la publicidad digital y la venta de datos con fines publicitarios. El impuesto afecta a compañías que obtienen ingresos anuales de al menos 750 millones de euros (unos 830 millones de dólares) en sus actividades digitales mundiales.

EE UU considera que se trata de un impuesto que castiga a empresas norteamericanas, extremo que Francia siempre ha negado. Ambos países acordaron durante la cumbre del G7 celebrada el pasado agosto en Biarritz que Francia reembolsará a las empresas afectadas la diferencia entre la tasa gala, que se aplica retroactivamente desde primeros de 2019, y el nuevo sistema de tasación internacional que está preparando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) para gravar a estas compañías que hacen multimillonarios negocios en países en los que no están físicamente presentes, y que el organismo con sede en París debe presentar este año.

Sin embargo, la tensión volvió a dispararse en diciembre, cuando el Gobierno norteamericano anunció la introducción de un arancel de hasta el 100% a productos franceses importados, como el vino, por valor de 2.400 millones de dólares, en represalia por la tasa Google que París planea. El periodo de consulta para establecer un arancel definitivo a cada producto propuesto por Washington —quesos, vino espumoso, perfumes, bolsos, yogur, mantequilla, artículos de belleza, maquillaje, manicura y pedicura, jabones y porcelana— se cerró el lunes. De ahí la conversación entre los dos Gobiernos, que, de acuerdo con la versión francesa, ha redundado en un nuevo periodo de negociaciones de dos semanas.

Le Maire, quien calificó el proyecto de aranceles norteamericano de “inamistoso, inapropiado e ilegítimo”, subrayó que mientras duren las conversaciones “no puede haber sanciones norteamericanas”, porque “eso sería el fin de las discusiones y el fin de las negociaciones” y llevaría automáticamente a una nueva escalada del conflicto. “Si hay sanciones, acudiremos a la OMC. Estamos listos para reaccionar y me complace saber que contamos con el pleno apoyo de la Comisión Europea”, resaltó el ministro, que insistió en que el conflicto debe intentar resolverse en el seno de la OCDE, aunque no descartó “otras” opciones.

“La voluntad francesa sigue siendo hallar un acuerdo internacional en la OCDE y, en cuanto lo haya, reemplazaremos nuestra tasación” por la internacional, insistió Le Maire. Pero aunque la OCDE es la “opción de referencia” de París, “si no es posible, trabajaremos en otras posibilidades”, agregó sin dar más detalles.

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