El gasto de los consumidores en Estados Unidos aumentó sólidamente en septiembre, pero se vio favorecido en parte por los mayores precios, y la inflación se mantuvo alta debido a que persistió la escasez de vehículos de motor y otros bienes en medio de las restricciones de la oferta mundial.

El gasto del consumidor, que representa más de dos tercios de la actividad económica de Estados Unidos, aumentó 0.6 por ciento el mes pasado, informó este viernes el Departamento de Comercio. Economistas consultados por Reuters esperaban un alza de 0.5 por ciento.

Los datos de agosto se revisaron al alza para mostrar que el gasto se recuperó 1.0 por ciento en lugar de 0.8 por ciento, como se informó anteriormente.

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El gasto del mes pasado fue impulsado por la demanda de servicios como atención médica, cenas y alojamiento en hoteles y moteles, en medio de la disminución de casos de coronavirus impulsados por la variante Delta.

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El gasto en servicios ganó 0.6 por ciento tras avanzar 0.7 por ciento en agosto. Eso compensó una baja de 0.2 por ciento en los desembolsos en productos manufacturados de larga duración, que reflejó en gran medida una disminución en las ventas de vehículos de motor nuevos.

La fortaleza del gasto de los consumidores al final del último trimestre y la disminución de las infecciones por Covid-19 son un buen augurio para un repunte de la actividad económica en los últimos tres meses del año después de que el crecimiento se tambaleó en el tercer trimestre.

Suben salarios, inflación y costos laborales

Las presiones sobre los precios se mantuvieron fuertes en septiembre, reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores. El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), que excluye los componentes volátiles de alimentos y energía, subió 0.2 por ciento. Esa fue la ganancia más pequeña desde febrero y siguió a un aumento de 0.3 por ciento en agosto.

En 12 meses a septiembre, el denominado índice de precios PCE subyacente aumentó 3.6 por ciento por cuarto mes consecutivo. Esta es la medida de inflación preferida por la Fed.

Las fuertes presiones inflacionarias fueron resaltadas por un informe separado del Departamento de Trabajo que mostró que el Índice de Costos de Empleo, la medida más amplia de costos laborales, subió 1.3 por ciento en el tercer trimestre, en un intento de las empresas por atraer a los escasos trabajadores.

Los costos laborales crecieron 3.7 por ciento a nivel anual, la mayor subida desde el cuarto trimestre de 2004, tras aumentar 2.9 por ciento en el segundo trimestre.

Mientras, los sueldos y salarios se dispararon 1.5 por ciento el último trimestre, tras aumentar 0.9 por ciento en el segundo trimestre, en 12 meses subieron 4.2 por ciento.

La mayor alza desde el primer trimestre de 2001, cuando el gobierno comenzó a rastrear la serie, reflejó un avance en todas las industrias y siguió a un aumento de 0.7 por ciento en el periodo abril-junio.

La pandemia de Covid-19 ha trastornado la dinámica del mercado laboral, creando una aguda escasez de trabajadores en toda la economía, fábricas, minas y puertos, lo que tensionó aún más las cadenas de suministro. A finales de agosto había 10.4 millones de vacantes.

El aumento de salarios y beneficios en toda la industria podría socavar la opinión del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, de que la alta inflación es transitoria.

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