Los supuestos del gobierno parecen sugerir que la nueva configuración de la Junta de Gobierno, será mucho más dovish; en el lenguaje de política monetaria indica una política expansiva donde el banco central relaja las tasas.

Para acercar la inflación al supuesto de 3.4% que prevé el gobierno y que proyectó recientemente el Banco de México para el 2022 se necesita que la tasa de referencia se sitúe, al menos, en 6% en el primer semestre del próximo año, advirtió el Director para América Latina de Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño.

En los supuestos del Paquete Económico 2022, el gobierno estima que la variación anual de los precios se ubicará en 3.4% con una tasa de fondeo en 5% y un tipo de cambio que cotizará al cierre del año en 20.40 pesos por dólar.

Pero estos cálculos parecen no tomar en cuenta la persistencia de la presión que están reflejando los precios de bienes y servicios que no suelen sufrir volatilidad, es decir, la inflación subyacente, enfatizó la economista para México de BNP Paribás, Pamela Díaz Loubet.

Ni las presiones a las que estará sometido el mercado mexicano ante el inicio del tapering, particularmente la reducción de compras de activos por parte de la Fed, resaltó aparte la Directora de Análisis Económico y Financiero de Finamex, Casa Bolsa, Jessica Roldán Peña.

Apenas el nueve de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que la inflación de agosto fue de 5.59% anual con lo que se registró un sexto mes consecutivo fuera del rango permisible pero un tercer registro mensual en desaceleración.

En tanto, la inflación subyacente ésta fue de 4.78%, un nivel que muestra un noveno registro mensual subsecuente al alza y cinco meses arriba de 4% y el nivel más alto desde diciembre de 2017.

Esta medición elimina los precios de bienes y servicios que suelen ser más sensibles a cambios en los precios del mercado internacional (como el arroz, trigo, maíz); los que dependen de decisiones administrativas por parte del gobierno, (la Tenencia, la gasolina o el transporte público) y los fenómenos naturales y climatológicos (sequías inundaciones y plagas).

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Supuestos descarrilados

“Hay muchos eventos que podrían descarrilar estos pronósticos. El retiro de estímulos, el llamado tapering motivará aumentos en las tasas globales de interés, y puede también precipitar volatilidad en el tipo de cambio y generar presión así en los precios generales de mercados emergentes”, argumentó Roldán Peña.

Tope de precios al gas, espejismo

La economista para México en BNP Paribas comentó que la inflación general se desaceleró por los controles de precios de gas LP y que esta divergencia se mantendrá mientras dure el tope del precio.

De acuerdo con Díaz Loubet, los datos del Inegi muestran que pese al tope de precios en el gas que inició a fines de julio, no se está deshaciendo el choque en la subyacente. La inflación subyacente de la primera quincena de agosto fue el doble de la que se observó en el mismo periodo del mismo mes en los últimos cinco años, acotó.

Restar presión

Coutiño precisa que al llevar la tasa al menos a 5%, que espera se alcance este mismo año, restará presión a la inflación que prácticamente se encuentra al doble del objetivo de 3 por ciento.

La Junta de Gobierno completó un segundo incremento consecutivo de la tasa de fondeo, en una dosis de 25 puntos base, también en movimiento subsecuente que dejó a la tasa en 4.50 por ciento. Desde su perspectiva esta gradualidad en el tamaño del alza, no corresponde a la tendencia que trae la inflación.

“La inflación llegará a 5.7% este año y la subyacente en 5% según la nueva expectativa de Banco de México divulgada en el anuncio monetario de agosto. En base al estimado ni siquiera ellos anticipan que la inflación cederá en lo que resta del año”.

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