El desplome en la inversión productiva fue el principal ‘lastre’ para el desempeño de la economía mexicana en el primer trimestre, que se contrajo 1.4 por ciento anual.

De acuerdo con el reporte de Oferta y Demanda Global de Bienes y Servicios del INEGI, la formación bruta de capital fijo se hundió 9.3 por ciento entre enero y marzo a tasa anual, con lo que restó 1.9 puntos porcentuales al crecimiento de la actividad económica.

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El consumo también restó dinamismo al Producto Interno Bruto (PIB), en este caso, de 0.3 puntos, y las importaciones 1.2 puntos.

Parte de estas caídas se compensaron con el avance que presentaron otros rubros, como el consumo del gobierno, que aportó 0.4 puntos al crecimiento, y las exportaciones, con 0.6 puntos.

De acuerdo con el informe, la oferta y demanda global de bienes y servicios mostraron un descenso anual de 2.74 por ciento en el primer trimestre, en las cifras ajustadas por estacionalidad, lo que representó la caída más pronunciada desde 2009.

“El resultado refleja el impacto inicial de la pandemia de COVID-19 en la demanda interna y externa. El desempeño de la economía ya había sido decepcionante antes de la pandemia y la respuesta política ha sido decepcionante”, dijo Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs.

Analistas de Banorte afirmaron que “la debilidad se extenderá a los próximos trimestres, en especial el segundo, que sería el más impactado por la pandemia. De acuerdo con el plan de reactivación y la evolución de las condiciones epidemiológicas, consideramos que el reinicio de actividades ha sido más gradual”.

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