Al cierre de 2019, el IPC, principal indicador de la BMV, se situará alrededor de 43,000 unidades, un nivel similar al visto al inicio del año; el director general de la plaza bursátil explica que es necesario observar más certidumbre y confianza.

Han pasado dos años desde la última Oferta Pública Inicial de acciones en la Bolsa Mexicana de Valores. Mientras que en 2017 y 2018 se reportaron 28 y 39 nuevas emisiones en el mercado accionario, el 2019 cerrará con apenas nueve por un monto de 11,717 millones de pesos y ninguna de ellas es una Oferta Pública Inicial de una empresa debutante en la Bolsa.

“Fue un año peculiar”, dijo en una reunión con periodistas José Oriol Bosch, director de la Bolsa Mexicana de Valores.

Para el cierre del año, se espera que el IPC, principal indicador de la BMV, se situará alrededor de 43,000 unidades, un nivel similar al visto al inicio del año, esto, dijo el directivo,  representa un rezago pues otras plazas bursátiles tuvieron aumentos en su operación de 25% (S&P y Dow Jones) y 30% (Nasdaq).

“Será importante ver la resolución de temas pendientes a nivel internacional y tener crecimiento económico, si tenemos un mayor dinamismo la recuperación no es impensable, podríamos ver más inversión y más confianza”.

Oriol Bosch explica que es necesario que se conjuguen precios, expectativas y planes de las empresas para ver nuevas colocaciones de empresas debutantes; afirmó que la Bolsa Mexicana de Valores cuenta con instrumentos suficientes para fondear proyectos de infraestructura que pudieran activarse el próximo año.

Recordó que 2019 ha sido complejo pues las tasas de referencia se habían mantenido altas y la incertidumbre hizo que los pronósticos de crecimiento pasaran de 2.5% a cero para el cierre del año, sin embargo, confió en que las señales de certidumbre sobre generación de empleo y comercio exterior abonen a un clima de más confianza.

“La pasividad que hemos visto puede y debe ser temporal”, añadió.

Publicidad