La deuda externa de México tuvo el mayor aumento en cinco años; alcanzó en marzo un saldo de 229 mil 60.7 millones de dólares, el mayor monto para un mismo mes desde 1990, muestran las estadísticas oportunas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Y si bien no se ha contratado endeudamiento por encima del techo aprobado por el Congreso, en los pasados dos años se han adquirido obligaciones con organismos internacionales y el mercado.

Así, con el incremento anual de 8.9 por ciento registrado en marzo, el endeudamiento externo de México ocupa casi una quinta parte del producto interno bruto (PIB). Al cierre del año pasado equivalía a 19.3 por ciento de la actividad económica, la proporción más alta desde 1996, muestran los datos oficiales. Se debe a la crisis que generó la pandemia en la producción, pero también a que el financiamiento no se ha detenido.

Sólo con el Banco Mundial hay créditos vigentes por 2 mil 955 millones de dólares contratados por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. De acuerdo con Alejandra Marcos y Santiago Fernández, analistas de Intercam, esta disposición al financiamiento con el organismo “en todo caso es una buena noticia, porque el endeudamiento resulta ser a tasas más accesibles, cuyos recursos no pueden ser destinados a gasto corriente, sino a proyectos productivos que cuentan con una etiqueta previa”.

En un reporte comentaron que incluso el crecimiento de la deuda en los primeros 28 meses de la actual administración –en parte enmarcados en la mayor crisis económica mundial desde 1932– “se compara de manera favorable” con lo registrado en los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón Hinojosa.

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Un análisis realizado por la institución financiera detalla que la deuda externa entre diciembre de 2006 y marzo de 2009 –cuando Felipe Calderón ocupó la presidencia– se disparó 77.67 por ciento; mientras la deuda total, que contempla también el financiamiento interno, aumentó 38.71 por ciento. Ambas medidas en dólares.

En los 28 meses comparables, pero bajo el administración de Enrique Peña Nieto, la deuda externa en dólares aumentó 27.65 por ciento y la total en 14.13 por ciento. “La administración de EPN es la única en registrar un balance primario deficitario sin la presencia de crisis resultado de una persistente expansión del gasto público que no estuvo acompañada de crecimiento en los ingresos”, detallaron Marcos y Fernández.

Entre diciembre de 2018 y marzo de 2021, que comprenden la presidencia de Andrés Manuel López Obrador, el aumento en la deuda externa ha sido de 10.96 por ciento y de 9.19 por ciento la total, también ambas medidas en dólares.

“La gran disciplina fiscal que ha implementado el gobierno se ha mantenido intacta pese a la caída de la actividad económica más profunda observada desde 1932”, lo que ha exhibe “la adopción de políticas públicas conservadoras en términos de apalancamiento, a costa posiblemente de un crecimiento más acelerado”, explicaron los analistas.

En general, “los verdaderos problemas de la administración actual no se encuentran en los niveles de la deuda, sino en la rentabilidad de las inversiones que se realizan con los recursos disponibles”, abundaron.

Ahora, si las inversiones en Petróleos Mexicanos, en los programas de asistencia social o los proyectos de desarrollo de infraestructura no contribuyen a generar mayor riqueza en el futuro a mediano y largo plazo, “entonces la deuda sí podría representar un problema. Pero de momento, las finanzas públicas se mantienen sanas”.

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