Para que Petróleos Mexicanos (Pemex) salga de la quiebra técnica en la que se encuentra, necesita cambios estructurales más que dinero, expresó el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

En su Diagnóstico de Rentabilidad de Pemex para el Bienestar de México, expresó que desde 2009, la compañía petrolera ha gastado más de lo que gana, lo que la ha orillado a contratar más deuda.

De este modo, sus obligaciones financieras crecieron un 113 por ciento en términos reales, al pasar de 631 mil 850 millones de pesos a 2 billones de pesos.

Lo anterior recrudece el hecho de que su producción de petróleo bajó de 3.5 a 1.7 millones de barriles diarios entre diciembre de 2003 y junio de 2019.

“Pemex puede convertirse en el emisor corporativo de bonos basura o sin grado de inversión más grande del mundo”, sentencia el Imco.

El Instituto señala que la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de incrementar el flujo de efectivo de la empresa en 455 mil 887 millones de pesos no es suficiente, pues “Pemex requiere más que dinero: necesita profundos cambios en la manera en que toma decisiones, opera e invierte”.

“Los apoyos financieros planteados por la actual administración tienen que estar acompañados de cambios sustanciales en la operación y gestión de la empresa productiva del Estado. De lo contrario, repetiremos la historia que hemos observado en administraciones anteriores: inyectarle recursos a un barril sin fondo (entre 2006 y 2018 se le transfirieron 267 mil 744 millones de pesos)”, expresó el Imco.

El Instituto Mexicano para la Competitividad propone que el elemento central del rescate de la compañía petrolera sea condicionar los apoyos propuestos a cambio de la implementación de una serie de ajustes estructurales en la empresa que garanticen su viabilidad y contribución al bienestar de los mexicanos.

Sugieren reformar su gobierno corporativo a fin de que su consejo de administración cuente con perfiles profesionales, independientes y sin conflicto de interés. También un programa de austeridad para financiar sus gastos sin recurrir al endeudamiento.

Además, reactivar la participación y asociación con la iniciativa privada en exploración y producción de hidrocarburos (farmouts); y focalizar la inversión en actividades que generen mayor rentabilidad a la empresa.

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