Bolivia, México y Paraguay se encuentran entre las economías de América Latina más vulnerables a una desaceleración del comercio global, de acuerdo con Moody’s Investors Service.

La calificadora internacional señaló que las crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y China tienen un impacto cada vez mayor en la economía mundial, que conducen a una disminución de la inversión empresarial y de los flujos comerciales internacionales.

En un reporte, apuntó que si bien América Latina está relativamente cerrada al comercio en comparación con otras regiones, algunas economías más abiertas como Bolivia, México y Paraguay se encuentran entre las más vulnerables a una desaceleración del comercio global.

“Una disminución de la demanda de exportaciones afectará negativamente las cuentas externas y Bolivia se verá afectada significativamente debido a sus déficits en cuenta corriente relativamente grandes y a la significativa pérdida de reservas en moneda extranjera en los últimos años”, afirmó la analista de Moody’s, Samar Maziad.

“Un crecimiento más débil afectaría mayormente a México, donde las perspectivas de crecimiento ya son moderadas y están disminuyendo. En Paraguay, es probable que el impacto crediticio sea limitado gracias a un crecimiento relativamente resiliente y a una vulnerabilidad externa limitada”, agregó.

Moody’s también señaló en su informe que Chile y Perú son los más expuestos a la disminución de la demanda de exportaciones de productos básicos de China.

En Chile, la participación de China se relaciona con el cobre, pues 53 por ciento de las exportaciones de este metal fueron destinadas al país asiático en 2018.

A su vez, Perú representó 15 por ciento de las exportaciones totales de metales y minería de América Latina a China entre 2000 y 2017, refirió la agencia evaluadora.

Si bien una porción significativa de las exportaciones de Brasil (26 por ciento) y Uruguay (20 por ciento) también está destinada a China, Moody’s comentó que esas dos economías se encuentran entre las más cerradas de América Latina, lo que significa que las exportaciones no contribuyen significativamente al crecimiento económico ni directamente a los ingresos públicos.

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