La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) estimó que la economía de México sufrirá una contracción de 10.2 por ciento en 2020, en lugar de 7.5 por ciento como previó en junio.

La OCDE explicó que la contracción de la economía mexicana de este año figura entre las cinco más significativas de sus pronósticos. Sudáfrica y Argentina toman la cabecera con caídas estimadas de 11.5 y 11.2 por ciento, respectivamente; les siguen México e India con una contracción de 10.2 por ciento y luego Reino Unido, en donde se anticipa que el PIB se contraiga 10.1 por ciento.

México forma parte del grupo de países en donde los bancos centrales han tomado medidas de política monetaria para apoyar la liquidez. Los programas de compra y financiación de activos se han reforzado en Australia, la zona del euro y Reino Unido, y los tipos de interés han bajado aún más en Brasil, Indonesia, México, Rusia y Sudáfrica.

“Sin embargo, la elevada deuda pública y los pasivos contingentes, o una base impositiva baja, limitan el uso ulterior de la política fiscal para respaldar el crecimiento y los ingresos de los grupos vulnerables en algunas economías de mercados emergentes de gran tamaño, como Brasil, India, México y Sudáfrica”, señala el reporte de la OCDE y añade que eso traslada la carga de la estabilización económica a la política monetaria.

Sin embargo, de acuerdo con la actualización de sus estimados de este martes, el Producto Interno Bruto (PIB) del país tendrá un crecimiento de 3 por ciento el próximo año.

Mejora pronóstico del PIB mundial

Mejores pronósticos para las economías de China, Estados Unidos y Europa, harán que la economía mundial caiga 4.5 por ciento en este 2020, en lugar de 6 por ciento como se estimaba en junio pasado, según el último reporte de la OCDE.

“Se proyecta que las disminuciones de la producción en 2020 serán aún más profundas de lo anticipado anteriormente en Argentina, India, México y Sudáfrica, lo que refleja la prolongada propagación del virus, altos niveles de pobreza e informalidad y medidas de confinamiento más estrictas durante un período más prolongado”, expone el informe Perspectivas Económicas Interinas, una actualización de su reporte The OECD Economic Outlook emitido en junio.

Tras la caída de 4.5 por ciento en 2020, el PIB Mundial repuntará 5 por ciento en el 2021. Las revisiones al alza considerables en China y los Estados Unidos, y las más pequeñas en las economías europeas, explican la mayor parte del ajuste al crecimiento mundial, indica el documento.

China es el único país del G20 en el que se prevé que la producción aumente en este año, con un repunte de 1.8 por ciento en el PIB, en parte por la llegada del rebrote antes que al resto del mundo, el control rápido del virus y el apoyo de políticas proporcionado para permitir un rápido repunte de la actividad.

La economía estadounidense se contraerá 3.8 por ciento este año, comparado con la caída de 7.3 por ciento prevista en junio y hacia el 2021, su PIB crecerá 4 por ciento, ligeramente debajo del 4.1 esperado tres meses atrás.

Coronavirus: Viviendo con la Incertidumbre, es como la OCDE tituló su reporte en el que supone que una vacuna no estará ampliamente disponible hasta finales de 2021, por lo que el panorama sobre sus proyecciones está sujeto a una incertidumbre considerable y dependen de suposiciones sobre la propagación del virus COVID-19 y los desarrollos de políticas. Las proyecciones asumen que los brotes locales esporádicos continuarán y estos se abordarán mediante intervenciones locales específicas en lugar de cierres nacionales.

“Si la amenaza del coronavirus se desvanece más rápido de lo esperado, una mayor confianza podría impulsar la actividad global de manera significativa en 2021. Sin embargo, un resurgimiento más intenso del virus o medidas de contención más estrictas, podrían reducir entre 2 y 3 puntos porcentuales del crecimiento mundial en 2021, con mayor desempleo y un período prolongado de débil inversión”, advierte la OCDE al reiterar la necesidad de mantener el apoyo a las políticas fiscal y monetaria para preservar la confianza y limitar la incertidumbre.

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