La economía mundial se está desacelerando y persisten los principales riesgos, con crecimiento que se debilita mucho más de lo esperado en Europa, según las más recientes perspectivas económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). 

Las vulnerabilidades derivadas de China y el debilitamiento de la economía europea, combinadas con una desaceleración del comercio y la manufactura global, la alta incertidumbre política y los riesgos en los mercados financieros, podrían socavar un crecimiento sólido y sostenible a mediano plazo en todo el mundo, indicó. La OCDE proyectó que la economía mundial crecerá 3.3 por ciento en 2019 y una décima más, 3.4 por ciento en 2020. 

Las revisiones a la baja de las previsiones económicas anteriores en noviembre de 2018, son particularmente importantes para la zona del euro, especialmente Alemania e Italia, así como para Reino Unido, Canadá y Turquía. Las perspectivas identifican la desaceleración china y europea, así como el debilitamiento del crecimiento del comercio mundial, como los principales factores que influyen en la economía mundial. 

El organismo subrayó que “las restricciones comerciales adicionales y la incertidumbre política podrían traer efectos adversos adicionales sobre el crecimiento global. Se espera que el estímulo político ayude a compensar los débiles desarrollos comerciales en China, los riesgos continúan de una desaceleración más aguda que afectaría el crecimiento mundial y las perspectivas comerciales. “Una desaceleración más aguda en cualquiera de las principales regiones podría descarrilar la actividad en todo el mundo, especialmente si se extiende a los mercados financieros. 

Los gobiernos deben intensificar el diálogo multilateral para limitar los riesgos y coordinar las acciones de política para evitar una mayor recesión”, dijo la economista jefe de la OCDE, Laurence Boone. Pidió a los bancos centrales que sigan brindando apoyo, pero destaca que la política monetaria por sí sola no puede resolver la desaceleración en Europa ni mejorar las modestas perspectivas de crecimiento a mediano plazo. “Un nuevo estímulo fiscal coordinado en los países europeos con baja deuda, junto con las renovadas reformas estructurales en todos los países de la zona del euro agregarían un impulso a la recuperación del crecimiento, impulsaría la productividad y estimularía el crecimiento salarial a medio plazo, apuntó. 

Advirtió que “la continua incertidumbre sobre las políticas comerciales sigue siendo un obstáculo importante para la inversión global, los empleos y, en última instancia, los estándares de vida. Incluso si Estados Unidos y China concluyen pronto un acuerdo comercial, no podemos excluir que otras medidas se implementarán más adelante en 2019”.

“Si Estados Unidos pone aranceles a los automóviles europeos, esto afectaría especialmente a las economías europeas. Las exportaciones de vehículos motorizados representan alrededor del 10 por ciento del total de las exportaciones de mercancías de la UE a esa nación y existen importantes vínculos de cadena de suministro dentro de Europa que extenderían el impacto ampliamente entre los países y las empresas, puntualizó Boone. 

Además, existe una considerable incertidumbre sobre el alcance de la desaceleración de China. “El gobierno ha implementado estímulos monetarios y fiscales importantes, incluidos recortes de impuestos e inversiones en infraestructura.  “China ha contribuido significativamente al crecimiento global durante las últimas dos décadas, de modo que una desaceleración más aguda de lo esperado caería en cascada hacia el resto del mundo, consideró la especialista. “Los países de Asia oriental, los exportadores de productos básicos y Japón se verían especialmente afectados por una fuerte desaceleración en el crecimiento de la demanda china. 

La reducción de la demanda en China también afectaría la confianza global, lo que aumentaría significativamente estos costos, especialmente en las economías avanzadas, dijo.  Teniendo en cuenta los efectos directos del comercio y la confianza, las estimaciones de la OCDE sugieren que una disminución de 2.0 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de la demanda en China durante dos años reduciría el crecimiento del PIB mundial en más de 0.5 puntos porcentuales. 

También en Europa, “una mayor debilidad proveniente de China, Alemania, Italia o Reino Unido podría extenderse rápidamente a otras economías europeas, dada la importancia de los vínculos comerciales en toda la UE: los países de la UE se intercambian más entre ellos que con el resto del mundo, y muy a menudo los bienes o servicios se producen en varios países, manifestó. 

“El Brexit también es un riesgo a la baja inmediata. Ya hemos visto una mella clara en la tasa de crecimiento de la inversión en el Reino Unido desde el referéndum Brexit. Y los costos de no negociar serían significativos, según nuestras estimaciones, destacó Boone. 

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