El panorama futuro para la economía mexicana pasó del gris al negro, sobre todo ante el riesgo de una segunda oleada de Covid-19, con una recuperación “lenta y complicada”, que tendrá forma de “U”, e incluso de “W”.

El dramático horizonte en el futuro inmediato fue trazado sin medias tintas durante la más reciente reunión de la Junta de Gobierno, el órgano directivo del Banco de México (central).

“Hay un severo deterioro de la actividad económica con proyecciones para 2020 de una contracción de hasta dos dígitos con perspectivas deterioradas”, señaló el reporte en términos lapidarios.

“El balance de riesgos para la inflación se mantiene incierto, y persiste la preocupación por la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex)”, la mastodóntica empresa energética gubernamental, indicó el informe.

La reunión, efectuada en forma virtual, contó con la participación del gobernador Alejandro Díaz y los cuatro vicegobernadores, así como de Arturo Herrera y Gabriel Yorio, Secretario y subsecretario de hacienda, respectivamente quienes tienen voz pero no voto.

Integrantes del órgano de autoridad se refirieron a “la falta de un enfoque de política balanceado, particularmente en el frente fiscal, para impulsar la recuperación” y alertaron sobre el riesgo de “problemas financieros y de solvencia”.

También advirtieron sobre el peligro de que las medidas sanitarias para la contención de la epidemia “no sean suficientes” por la elevada tasa de contagio.

La autoridad monetaria hizo notar que, durante el primer trimestre del año, se registró una “importante contracción” que se exacerbó en abril.

En coincidencia con la divulgación de la síntesis de esta reunión se dio a conocer el resultado de la más reciente encuesta de los analistas consultados por Banxico sobre diversos temas económicos, los cuales coincidieron en que “no es buen momento para invertir en México”.

Al cierre del primer trimestre el consumo y la inversión se contrajeron 1,2 y 9,5%, respectivamente y en mayo el gasto en tarjetas de crédito registró una caída anual de 34%.

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Citando información del Instituto Nacional de Estadística (INEGI), los expertos indicaron que la pérdida de empleos llegó a 12,5 millones en abril, de los cuales más de 10 millones trabajan en la denominada “economía subterránea”.

Los retiros por desempleo de las cuentas individuales de las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores) alcanzaron su máximo histórico, indicaron.

Otro de los temas que suscitó inquietud entre los responsables del máximo órgano de la autoridad monetaria fue el tema del aumento de los precios de los alimentos por posibles problemas de suministro y por una reasignación en el gasto de los hogares ante la emergencia sanitaria”.

Asimismo, se prevé la posibilidad de que surjan presiones a la baja en la inflación, “derivadas de un efecto mayor al previsto de la contracción económica y de la menor presión inflacionaria mundial”.

La depreciación cambiaria, así como problemas logísticos y de suministro de bienes y servicios, podrían traducirse en un aumento de la inflación.

La economía de México podría desplomarse hasta 11% en este año, de acuerdo con organismos financieros internacionales, pero el presidente Andrés López Obrador asegura que la recuperación será rápida.

“Será como una ‘V’, es decir, una súbita caída y después un ascenso rápido”, afirmó el pasado día 28 de junio.

El mandatario indicó, citando datos preliminares, que en junio se perdieron sólo 70 mil empleos y auspició que en julio ya no habrá más puestos de trabajo suprimidos.

“Deseo con toda mi alma (…) que ya en julio no perdamos empleos. Quizá no crezca el número de puestos de trabajo en la economía formal, pero al menos se van a mantener los empleos (existentes)”, expuso.

López Obrador apostó a favor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que entró en vigencia el pasado 1 de julio, para poder aumentar la inversión y los empleos en México.

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