El Gobierno de China descarta su implicación en el boicot de varias marcas de ropa occidentales, después de que las empresas propietarias declarasen que dejarán de usar el algodón chino en sus fábricas por la presunta opresión de la minoría musulmana de la etnia uigur en la región autónoma de Xinjiang.

“Algunas marcas extranjeras se niegan a usar algodón de Xinjiang basándose simplemente en mentiras”, explicó este lunes el portavoz oficial de la cancillería china Zhao Lijian. Esta actitud ha bastado para “generar indignación en la sociedad” y, por su parte, las autoridades no incitan que la población boicotee los artículos de esas marcas, pues —recalca el vocero— no se trata de una campaña conducida por el Estado.

El portavoz diplomático subraya que no es necesaria ninguna “manipulación en la trastienda” por parte del Gobierno para “inspirar patriotismo”. Es importante mostrar “respeto haciendo negocios”, enfatizó. “¿Cómo puede uno tomar el dinero de los consumidores chinos por un lado y, por el otro, denigrar a China y arremeter contra ella?”, se preguntó Zhao.

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Cerca de 40 celebridades del gigante asiático han anunciado que dejarán de colaborar con estas marcas, en particular con H&M, Adidas, Nike, Puma, Lacoste y Burberry, mientras que algunas plataformas del comercio en línea han retirado los artículos de estas multinacionales.

La polémica se desató en vísperas del viaje a la región autónoma de la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, cuando las autoridades chinas ya advirtieron que algunos países occidentales intentan utilizar esta visita para ejercer presiones y hacer manipulaciones.

Las acusaciones de Occidente se refieren al presunto uso de trabajo forzado en la industria algodonera de Xinjiang y otras violaciones de los derechos fundamentales del pueblo uigur, originario de esta región. Pekín, que niega las acusaciones de abusos, convocó la semana pasada al embajador de la UE en Pekín y sancionó a 10 personas físicas y 4 jurídicas en respuesta a las medidas punitivas tomadas por el bloque.

Xinjiang es el principal productor de algodón en China, responsable del 87 % de la producción nacional. El portavoz del Gobierno regional, Xu Guixiang, comparó la politización del comercio con la práctica de “levantar una piedra para dejarla caer sobre sus propios pies”. A su juicio, las operadoras de marcas como H&M “han perdido la cabeza y la conciencia, y están entusiasmados con la manipulación política y el abuso de las sanciones hasta un nivel histérico”.
Se disparan las ventas textiles nacionales

El boicot ha generado en los últimos días una demanda adicional de artículos de fabricación nacional, cuyas ventas se han disparado. Según informa el periódico Global Times, los consumidores han expresado con su poder adquisitivo su firme apoyo a los productos textiles chinos.

El propietario de una fábrica textil con sede en Xinjiang apellidado Zhou declaró al mismo diario que las ventas en plataformas Taobao y JD.com han aumentado un 150 % en términos interanuales. Las plataformas con videos cortos Toutiao y Douyin lideran el aumento con una tasa interanual del 1.300 %. Mientras, la teletienda de transmisión en vivo Viya vendió el pasado viernes durante una hora productos textiles de algodón de la marca local Xinjiang por un valor de 3,6 millones de dólares con una audiencia aproximada de 12 millones de personas.

Las autoridades chinas consideran infundadas las acusaciones por trabajos forzados, entre otras cosas por la alta mecanización de la producción en todo Xinjiang, que alcanzó el 58 % en 2020, mientras que al norte de la región el sembrado y la cosecha estuvieron mecanizados al 95 %, según datos estadísticos disponibles.

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