La recuperación de la economía mexicana se debilitó en agosto, ante la pérdida de dinamismo del sector servicios por la fragilidad de la demanda interna y la segunda ola de COVID-19 amenaza su desempeño en los últimos meses de este año.

El Índice Global de la Actividad Económica de México (IGAE) aumentó 1.1 por ciento en agosto, respecto al mes previo, según cifras ajustadas por estacionalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

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Después de la caída histórica en abril, de 17.5 por ciento, por los efectos del coronavirus, este índice registró una recuperación de 8.9 por ciento en junio, pero se fue aminorando su impulso, pues en julio fue de 5.7 por ciento a tasa mensual.

Por lo que el IGAE aún se ubica en niveles similares a los observados en marzo del 2014, mientras que las cifras oportunas de septiembre apuntan a un menor dinamismo para ese mes.

Por grandes grupos de actividades, las secundarias se incrementaron 3.3 por ciento, su menor avance desde junio, cuando escaló 18.1 por ciento.

Por su parte, las terciarias ascendieron 0.4 por ciento, en tanto que las primarias disminuyeron 5.9 por ciento.

Algunas actividades del sector servicios volvieron a las cifras negativas en agosto, como el comercio al por menor, que se contrajo 1.4 por ciento mensual, servicios financieros e inmobiliarios (0.6 por ciento), servicios profesionales y de apoyo a los negocios (2.9), así como los servicios de esparcimiento y deportivos (0.3) y gubernamentales (1.1).

“Lo más preocupante de la noticia del crecimiento de la actividad económica de agosto fue el muy lento avance de tan solo 0.4 por ciento en las actividades terciarias; es el grupo de actividades de mayor ponderación dentro de nuestra economía”, indicó Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México, en su cuenta de Twitter.

El IGAE es un indicador que permite conocer y dar seguimiento a la evolución del sector real de la economía en el corto plazo.

A tasa anual, el índice registró en agosto una caída de 8.5 por ciento. Con este resultado, ya acumula 16 meses en terreno negativo.

El indicador sigue desacelerando su contracción desde su caída histórica en mayo, cuando bajó 21.6 por ciento.

En su interior, se observó que dos de los tres los sectores de la economía mexicana presentaron descensos durante el séptimo mes del año.

El sector agrícola presentó el mayor avance con 5.9 por ciento anual. Por su parte, el sector industrial descendió 8.4 por ciento, y el sector terciario bajó 9.3 por ciento a tasa anual.

Riesgos a la baja por pandemia

“Las cifras de consumo y servicios sugieren que las condiciones para el crecimiento interno aún son frágiles a pesar de la reapertura económica y la paulatina reactivación del empleo”, destacó Ricardo Aguilar, economista en jefe de Banco Invex.

Agregó que no se descartan riesgos a la baja para el crecimiento ante la posibilidad de observar nuevos paros en actividades focalizadas a partir de noviembre ante una aceleración en los casos de coronavirus.

Carlos Hernández, analista de Masari Casa de Bolsa, indicó que el sector servicios aún presenta presiones significativas y tiene que ver que muchos negocios también están en un proceso de reapertura paulatina, además de que la demanda no ha tenido una recuperación importante.

“Lo que sucedió en el IGAE es que hemos visto un arrastre económico que proviene de Estados Unidos, por la estructura en la que nosotros estamos ligados en términos de cadena de valor de remesas y otros elementos”, señaló.

Joan Domene, analista de Oxford Economics, señaló que los riesgos para el crecimiento del cuarto trimestre siguen inclinados a la baja, ya que la incipiente segunda ola de la pandemia representa una amenaza para el proceso de reapertura económica.

Las cifras oportunas del IGAE, medidas con el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) anticiparon la pérdida de dinamismo de la economía en agosto, y también se espera que se modere en septiembre.

Seguirá desaceleración

La recuperación de la economía se ralentizará hacia delante en un contexto de debilidad de la demanda interna e incertidumbre asociada a problemas de inconsistencia temporal registrados en algunas decisiones de política económica del gobierno, advirtió Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México.

La institución financiera prevé que la contracción de la economía mexicana en el presente año será profunda, estimada en 9.3 por ciento, y con una lenta recuperación derivado de la pandemia por el COVID-19.

Pese a que es un pronóstico más positivo que el anterior, de una previsión de caída de 10 por ciento en el Producto Interno Bruto (PIB), esto es por un rebote de la actividad económica en el tercer trimestre mayor al previsto.

En videoconferencia para presentar el reporte de Situación México, Serrano indicó que para el próximo año, BBVA México estima que la economía crecería 3.7 por ciento, asumiendo disponibilidad de la vacuna en la segunda mitad de 2021, pero la lenta recuperación del ingreso disponible de los hogares, la prolongación de la pandemia y la debilidad de la inversión seguirán obstaculizando el crecimiento en el futuro.

En materia laboral, prevé que ante el fuerte deterioro del mercado de trabajo la recuperación del empleo formal se podría presentar hasta 2024. Se espera un cierre del año con pérdida neta de un millón de empleos y una creación de 349 mil para 2021.

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