Esto significa que las áreas de Recursos Humanos (RR.HH.) deben asumir un papel más estratégico, sumándose a las funciones relacionadas con la transformación digital. De esta manera, la organización contará con el personal adecuado para gestionar el cambio tecnológico.

La cantidad de talento para tal misión es escasa y espera condiciones adicionales en su lugar de trabajo, aspirando a un espacio que lo motive a aprovechar su máximo potencial.

En muchos foros de negocios se repite desde hace años la fórmula del éxito: la gente es primero. Sin embargo, las áreas de RR.HH. suelen ocupar un lugar secundario en la estructura corporativa.

La competencia por nuevos mercados, la inclusión de generaciones, los nuevos modelos de negocio y el acelerado despliegue de las tecnologías digitales imponen un cambio drástico en la forma de administrar el personal.

Las grandes corporaciones muestran cómo se desmantelan los antiguos paradigmas, con base en la reputación de ser innovadoras en su camino por atraer candidatos de todo el mundo.

En este sentido, la gente de la organización debe ser el centro de una experiencia relevante y transformadora, tal como sucede con los clientes y consumidores. Lograrlo es ahora una de las principales responsabilidades de las funciones de RR.HH.

La clave para brindar una experiencia significativa a los empleados y colaboradores radica en comprender sus necesidades y responder a ellas de manera auténtica, con visión a futuro. Este enfoque es esencial para enfrentar la transformación digital de las organizaciones que cada día se vuelve más necesaria, debido a la competencia, la demanda de los consumidores y la presión de la propia fuerza laboral.

México no se escapa de esta realidad en cuanto a la adopción de tecnologías disruptivas y modelos de negocio innovadores. Las organizaciones enfrentan el reto de encontrar, entre su personal o en nuevas contrataciones, las competencias necesarias para entender este fenómeno, identificar las soluciones a sus necesidades e implementarlas de manera rápida y a bajo costo.

No es una tarea fácil porque aún queda camino por recorrer en términos de capacitación del personal, y porque las generaciones recientes, en particular los millennials, no solo esperan una compensación económica, sino que desean también incorporarse a negocios que tengan un perfil acorde a sus peculiares formas de entender el mundo.

Ante este reto, las empresas tienen la necesidad renovar su liderazgo para atraer y retener este talento; sin duda, RR.HH. cuenta con un papel estratégico y tan cercano a la Alta Dirección como las áreas funcionales que generan utilidades directamente. Ellas, por sí solas, no podrían concretar el cambio sin gente preparada, motivada y comprometida.

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