La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) autorizó a los bancos a utilizar el suplemento de conservación de capital, conocido también como “buffer de capital”, que fue creado desde hace ocho años bajo la regulación de Basilea III, con la finalidad de que el financiamiento no se frene y continúen otorgándolo ante la contingencia derivada por COVID-19.

Además de eso, la CNBV emitió diversos acuerdos y disposiciones para que el sector financiero, principalmente los bancos, puedan hacer frente a la contingencia causada por el coronavirus, con los cuales buscan que puedan mantener el flujo de crédito en la economía y se reduzca el impacto por la pandemia en el país.

Por ello, la noche de este miércoles dio a conocer que aprobó modificaciones temporales a las Disposiciones de Carácter General Aplicables a las Instituciones de Crédito, en materia de capitalización; y postergó la entrada en vigor de regulaciones en materia de estándares internacionales y preceptos prudenciales por un año más.

Asimismo, autorizó la ampliación de plazos a emisoras para presentar información diversa a la Comisión y prorrogó facultades al presidente de la CNBV, en materia de suspensión de plazos.

En el caso de las flexibilizaciones regulatorias en materia de capitalización, la CNBV autorizó a los bancos, para que continúe fluyendo el financiamiento a la economía, a que entre el 1 de abril de 2020 y el 31 de marzo de 2021 puedan utilizar el suplemento de conservación de capital (conocido como buffer de capital) sin deteriorar su solvencia mínima.

Actualmente, las disposiciones vigentes que incluye el Sistema de Alertas Tempranas de capitalización considera que los bancos pueden hacer uso de suplementos de conservación de capital, precisamente para hacer frente a escenarios estresados como el que actualmente se presenta ante la contingencia a causa del COVID-19, tal y como fueron previstos en los estándares prudenciales internacionales del Comité de Basilea, que México adoptó de forma anticipada desde el 2012, pese al rechazo en ese momento del sector bancario.

En materia de capital, que está incluida en Basilea III y que, en nuestro país, se cumple desde hace ocho años, se consideran las medidas preventivas aplicables que tienen por objeto que tales suplementos puedan ser utilizados por las instituciones para mantener el otorgamiento de crédito sin que se deteriore su solvencia, esto cuando se presenten situaciones extraordinarias en la economía.

Por ello, la CNBV dio facilidades regulatorias, que consisten, entre otras medidas, en que, al usar los suplementos de conservación de capital, las instituciones de banca múltiple no tendrán que presentar para aprobación de dicha Comisión el plan de conservación de capital, sólo informarle a la misma, y no a su consejo de administración, las causas que originaron el uso del suplemento.

O bien solicitar autorización a la Comisión para que, en casos justificados, las instituciones puedan incrementar los montos dispuestos de los financiamientos otorgados a personas relacionadas.

También postergará la entrada en vigor de diversas regulaciones, como el referente a la implementación del estándar internacional conocido como IFRS9 y la recalibración de la cartera crediticia comercial, que será el 1 de enero de 2022, la cual originalmente estaba prevista para el 1 de enero de 2021, entre otras.

Algunas de estas disposiciones, fueron solicitadas por la Asociación de Bancos de México con la finalidad de concentrarse en hacer frente a la pandemia, mismas que fueron tomadas en cuenta por las autoridades financieras.

La CNBV también puso en espera la entrada y discusión de otras medidas para el sistema bancario, en espera de que la contigencia pase y se tenga un panorama más preciso de la situación de la economía mexicana.

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