Las remesas que recibió México en abril bajaron respecto a un año antes, pero el poder adquisitivo subió derivado de la depreciación del dólar y la tasa de inflación.

Los envíos en el cuarto mes del año, en medio de la pandemia de COVID-19, fueron de 2 mil 861 millones de dólares, 2.6 por ciento menores frente a los 2 mil 937 millones del mismo mes de 2019.

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Comparado con marzo de 2020, cuando se dispararon los envíos a 4 mil millones de dólares, el dato de abril es 29 por ciento menor.

“Las remesas volvieron a niveles más normales en abril, luego de la grata sorpresa en marzo (…). Probablemente veremos caídas más marcadas en el resto del año”, dijo en su cuenta de Twitter el especialista Alonso Cervera.

El dato se enmarca en el desplome del empleo en Estados Unidos. En abril, el desempleo de los latinos aumentó a 18.2 por ciento, según la Oficina Nacional de Estudios Económicos.

Pese a la caída, el poder adquisitivo de las remesas en abril subió 7.7 por ciento frente a igual mes de un año antes.

En ese periodo, el peso se depreció 25.9 por ciento, según datos del Banco de México.

Además, la inflación registra una tasa negativa de 1 por ciento en abril, frente a marzo.

“Ante un tipo de cambio favorable y una tasa negativa de inflación en el mes, el poder adquisitivo de las remesas (pesos contantes) del flujo de los últimos doce meses logró aumentar 7.7 por ciento en abril respecto al año anterior”, publicó en su cuenta de Twitter el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath.

“Dentro de lo que cabe, esta noticia es buena, ya que si bien disminuyeron las remesas en abril, no se observó un desplome ante el aumento significativo en la tasa de desempleo de ‘latinos’ en Estados Unidos”, agregó.

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