Donald Trump, presidente de Estados Unidos, declaró no estar interesado en conversar con China respecto a un acuerdo comercial de Fase 2. Esto sucede cuando la pandemia de coronavirus ha dejado al descubierto los riesgos que suponen las cadenas mundiales de suministros para las personas, las economías y la seguridad de los países. México podría aprovechar la coyuntura para atraer inversiones nuevas, pues las empresas trasnacionales comienzan a tomar en cuenta los riesgos de que gran parte de la manufactura mundial esté concentrado en la fuente de la pandemia.

La pandemia tuvo gran repercusión en las cadenas mundiales de suministros, que ya tenían serias dificultades por la guerra comercial entre Estados Unidos y el gigante asiático. Al ver el sector manufacturero chino inmovilizado tras los estragos de la crisis, quedó clara la vulnerabilidad de las cadenas internacionales de suministros para las diferentes cadenas productivas del mundo.

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En el caso de la guerra entre ambas potencias, un tercio de las exportaciones del país norteamericano son componentes producidos en diferentes partes del mundo, ya sea algodón importado o motores y maquinaria de ensamblaje para complejas industrias.

De esta forma, tanto productores como consumidores estadounidenses tienen precios más bajos en los productos intermedios o terminados, debido a que el intercambio internacional ha vuelto más barato elaborar dichos bienes.

Esta ruptura en la cadena de suministros se ha puesto en evidencia en la producción de suministros médicos donde los hospitales y los trabajadores de la salud estadounidenses reciben cada vez más enfermos debido a la falta de control en la epidemia y el equipo de protección cada vez es más escaso, la consecuencia de que todos los suministros sean producidos en China. A partir de la Covid-19, las cadenas mundiales de suministros, donde casi la totalidad de la industria y el sistema son alimentados por la economía estadounidense, podrían verse seriamente afectadas.

A medida que las cadenas de suministros se rompen tras el paso de la pandemia, el modelo de la globalización se verá seriamente cuestionado. En particular, Estados Unidos que ha mantenido gran parte de sus ventajas como hegemonía económica precisamente por su gran apertura e interconectividad o sus compras mundiales de partes a bajos costos para su producción.

El modelo de la división de la producción en diversos países ya presentaba dificultades antes de la pandemia del coronavirus por la guerra comercial entre Estados Unidos y China que derivó en el aumento del proteccionismo elevando los costos de producción e interrumpiendo los flujos comerciales mundiales. Ahora, los gobiernos de diferentes países deben buscar el beneficio ante la coyuntura de la crisis y el conflicto de ambas potencias.

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