Las empresas formales productoras de semillas en el país denuncian la competencia desleal de la piratería de semillas.

Mario Puente Raya, director ejecutivo de la Asociación de Semilleros, expresó en entrevista que “el problema de las semillas falsas o piratas es muy grave para la industria semillera formal, ya que representa pérdidas de alrededor de 10% del mercado, lo que equivale a un monto cercano a los 100 millones de dólares por año”.

Precisó que el valor total de mercado de la producción de semillas mejoradas se estima en mil millones de dólares y se calcula que un 10% de este total es el valor de lo que se pierde por la práctica desleal de las semillas pirata.

Detalló que el modus operandi de los defraudadores estriba en utilizar envases o costales usados para rellenarlos con semillas falsas, las cuales incluso llegan a pintar, para hacerlas parecer semillas mejoradas y de esta forma engañar a los productores del campo.

“Sin embargo, las semillas piratas pueden ocasionar un problema mucho mayor a los agricultores, ya que cuando los campesinos compran estas semillas no tienen los rendimientos que esperaban obtener, y además pueden tener problemas de plagas y contaminar sus suelos, porque estas semillas no han cumplido con los procesos de calidad”.

Añadió que en algunos casos, los defraudadores revuelven semillas buenas con las falsas, pero en la mayoría de las ocasiones las sustituyen completamente.

Por ejemplo, una semilla de maíz, que cumplió con todos los parámetros de calidad y con la cual el agricultor espera obtener 10 toneladas por hectárea, cuando lo engañan con granos, en lugar de obtener lo que espera, sólo consigue dos toneladas o 50 por ciento de lo que esperaba o incluso nada, porque se puede perder la cosecha completa.

Mario Puente comentó que la Asociación que representa, la cual aglutina a 75 empresas semilleras, trabaja con las autoridades y legisladores con la intención de modernizar las leyes y que este tipo de defraudación sea tipificada como delito, para disuadir a los piratas de realizar estas malas prácticas.

También recomendó a los productores comprar las semillas en lugares formalmente establecidos y que verifiquen las etiquetas.

Sugirió evitar comprar con personas ambulantes aunque ofrezcan bajos precios, para no correr el riesgo de adquirir granos piratas.

Explicó que una semilla mejorada, aparte de la genética que tiene, lleva un tratamiento para protegerla de las plagas del campo, y se pinta para que las personas las identifiquen y no las usen para el consumo humano, sino que las siembren.

Entonces, los piratas pintan los granos comunes para engañar y hacerlos pasar como productos mejorados.

La defraudación se usa en especies como maíz, calabaza, chiles y cebollas, principalmente.

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