Uno de los principales aliados comerciales de México es Estados Unidos (EEUU).Del país anglosajón, la nación importa maquinaria, componentes eléctricos, partes de vehículos, combustibles, instrumentos médicos, plásticos y mucho más. Por otro lado, de la República también salen hacia el norte dispositivos como TVs y computadoras, bebidas alcohólicas, etcétera. Es una relación simbiótica que, por varios conflictos, podría verse comprometida.

Pero perder a EEUU como principal aliado comercial no necesariamente es malo para el país. De acuerdo con Reuters, la compañía japonesa Softbank está considerando invertir en startups de México. Desde marzo, la empresa buscaba invertir alrededor de cinco mil millones de dólares (mdd) en negocios de América Latina. Entra los negocios que podrían recibir una inyección financiera, se cuentan la financiera Konfío y la plataforma de carros usados Kavak.

México: un destino atractivo de inversión

Japón no es la única nación interesada en mover recursos financieros al país. A finales del primer trimestre de 2019, El Economista reportó que Bélgica, España, Canadá y Países Bajos contribuyeron a sumar 100 mil mdd de inversión en el periodo. Además, según El Universal, miembros del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales se preparan para renovar sus capitales en la República, para presentarlos en octubre próximo.

El interés que despierta México en el entorno de la inversión internacional no es algo salido de la nada. Según SIOR, además de tener una posición geográfica logísticamente ventajosa en América, es una de las economías más grandes del mundo, con mano de obra de alta calidad. Financier Worldwide agrega que el país además tiene el marco jurídico y legal adecuado para fomentar un crecimiento económico competitivo.

Por supuesto, hay retos importantes. Especialmente, en el entorno político. Pero el atractivo de inversión seguirá ahí, independientemente de quién esté en el poder en México o EEUU. Si América del Norte retira sus recursos financieros, algún otro país estará dispuesto a apostar por el país. Algo que podría convenir a todos los agentes del entorno. Al final, depender de solo una economía extranjera es una estrategia de riesgo para cualquier negocio.

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