Los jóvenes corren el riesgo de convertirse en la “generación del confinamiento” debido a los efectos desproporcionados de la crisis sobre ellos; sin embargo, uno de los mayores temores es que el desempleo prolongado a consecuencia de la pandemia del COVID-19 “mate” las ganas de los jóvenes por buscar un nuevo empleo, alertó la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

“Se pueden perder las ganas de buscar empleo. Si uno mata eso, mata la búsqueda de los sueños de los jóvenes y de su futuro. Estamos hablando de cicatrices de largo plazo que puede dejar la pandemia si no tomamos medidas inmediatas, el legado del virus puede acompañarnos por décadas”, advirtió Vinicius Pinheiro, director regional de la OIT para América Latina y el Caribe.

Durante un conversatorio virtual para conmemorar el Día Internacional de la Juventud, señaló que la pandemia tiene efectos desproporcionados sobre los jóvenes, ya que el virus no solo destruyó empleos debido a la parálisis de las economías, sino que también aniquiló planes futuros sobre aspectos laborales, educativos o de capital humano.

“Si el joven tarda mucho en encontrar empleo o su primer empleo, corremos el riesgo de que se pierda la capacidad de buscar trabajo y entrar al mercado laboral, también se corre el riesgo de perderlo para la criminalidad y eso es lo más trágico porque hablamos del desaliento y la frustración, incluso de la pérdida de salud mental”, sostuvo.

El director regional de la OIT dijo que este año el desempleo juvenil alcanzará al 26 por ciento de los jóvenes de América Latina y el Caribe; además, alrededor de 60 por ciento de los jóvenes se encontrará en la informalidad.

Impacto del COVID-19

El informe ‘Los jóvenes y la pandemia de la COVID-19: efectos en los empleos, la educación, los derechos y el bienestar mental’ arrojó que 38 por ciento de los jóvenes manifiesta inquietud por su futuro profesional, y se prevé que la crisis dificulte el desarrollo del mercado laboral y prolongue el periodo de transición de los jóvenes desde que terminan sus estudios hasta que logran su primer empleo.

Algunos jóvenes ya se han visto afectados, pues uno de cada seis de ellos ha tenido que dejar de trabajar desde que comenzó la pandemia, mientras que 42 por ciento de los jóvenes que han mantenido su empleo han visto reducidos sus ingresos.

“Por lo general, los trabajadores más jóvenes trabajan en sectores muy afectados por la pandemia, en particular los relacionados con la atención al cliente, la prestación de servicios y las ventas, de ahí que sean más vulnerables frente a los efectos económicos de la pandemia”, señala el documento.

Ante los efectos de la pandemia, las repercusiones en la salud mental son una consecuencia que se empieza a manifestar, ya que 50 por ciento de los jóvenes es susceptible de padecer episodios de ansiedad o depresión, de hecho es probable que 17 por ciento de los jóvenes ya padezcan esos trastornos.

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