Cada año, los habitantes de México pagan 94 mil millones de pesos a consecuencia del tránsito.

La falta de políticas públicas e inversión para garantizar mejores servicios de transporte público derivan en un congestionamiento vial que se traduce en desigualdades, indica el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco).

En su estudio El costo de la congestión: vida y recursos perdidos, realizado en conjunto con la plataforma SinTráfico, recolecta información sobre condiciones de tránsito vehicular en tiempo real, además de analizar su impacto social y económico.

De las 32 ciudades con mayor actividad económica del país, la Zona Metropolitana del Valle de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla-Tlaxcala son en las que cuesta más el congestionamiento vial.

Los usuarios del transporte público pierden 69 mil millones de pesos al año en oportunidad de ingreso, en tanto que cada automovilista pierde 71 horas anuales en promedio atascado en el tránsito, tiempo que se eleva a 118 horas para los que utilizan el transporte público.

El principal problema que señalan el Imco y SinTráfico es que los gobiernos no destinan la misma cantidad de recursos para la movilidad en sus diversas modalidades.

“A pesar de que las ciudades recibieron 57 mil millones de pesos del fondo metropolitano en 2016, 18 de las 32 urbes analizadas no invirtieron nada en transporte público”, indica el estudio.

En promedio, las ciudades invierten el 47 por ciento del presupuesto asignado a movilidad para automóviles cuando un 25 por ciento de la población los utiliza.

En cambio, aunque el 39 por ciento de la población se mueve en transporte público, los gobiernos destinan solo el 1.2 por ciento del presupuesto de movilidad.

Para aminorar el congestionamiento vial se recomienda invertir en un transporte público seguro, eficiente, limpio y financieramente sostenible, conforme a la proporción de los usuarios; impulsar la movilidad no motorizada y desincentivar el uso del automóvil.

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