Tras el tsunami del Covid-19, que produjo una ruptura en el mundo, la economía, las formas de trabajo y la vida de las personas cambiarán de modo contundente, además de que crecerán las desigualdades, advirtió la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. En un seminario Web titulado “Implementar un modelo de crecimiento alternativo”, Lagarde manifestó cómo la post pandemia “cambiará profundamente la estructura de nuestra economía, habrá una aceleración hacia la digitalización, los sectores de los servicios y de la manufactura, que serán organizados de modo diversos”.

También crecerá el mundo de la robótica, mientras “el tele-trabajo (labores online) cambiará la forma en que trabajamos, así que habrá cambios en la forma en que vivimos, producimos y vendemos”, explicó la número uno del BCE.

Lagarde manifestó confianza en que se pueda gestionar “esta inmensa transformación”, aunque, dijo que “se necesitarán nuevas herramientas para financiarlas”. La dirigente europea también advirtió “un aumento de las desigualdades que tendrán consecuencias a nivel macroeconómico y social”, y esto “es un hecho que se registra en todas las grandes crisis”, señaló.

Te puede interesar: Europa elige por primera vez a dos mujeres, para la comisión europea y banco central

Entre los cambios que se están produciendo, Lagarde explica que en Estados Unidos, la mayoría de las compañías piensan que pueden hacer trabajar empleados “al menos uno o dos días desde casa”, en lugar de hacerlo desde la oficina. Además, en el comercio “hubo una aceleración desde el comienzo del año de pagos online, que conducirán a una evolución de ese método de pago a expensas de los tradicionales y del comercio tradicional”. “Todo eso conducirá a una forma de vida más sostenible y ecológica”, manifestó.

Mientras tanto, en ese marco, “en términos de política monetaria”, para la exdirectora del Fondo Monetario Internacional (FMI), “debemos enfrentar cambios estructurales que puedan tener un impacto en la inflación” por la cual “la política monetaria del BCE tendrá que ser acomodaticia”. Asimismo, subrayó que la zona euro enfrentará dos años de presión a la baja sobre los precios. “La transición a nuevos modelos económicos será disruptiva, probablemente será más perjudicial en los primeros dos años, y naturalmente afectarán el empleo y la producción, y luego se espera que mejore la productividad”, explicó. “Entonces habrá un impacto en la dinámica de la inflación: probablemente al principio de tipo deflacionario, y luego una dinámica de inflación”.

Publicidad