Las bolsas de todo el mundo reaccionan hoy ante lo que parece ya inevitable: la suspensión de pagos del promotor inmobiliario chino Evergrande, que esta semana podría no hacer frente a sus obligaciones con los bonistas internacionales.

Muchos analistas, hasta hace poco indiferentes ante los problemas de esa compañía, hacen cuentas para evaluar la situación.

Los números del problema son los siguientes. Evergrande tiene una deuda de unos 313,000 millones de dólares. De ellos, 19,000 millones de dólares son bonos en el mercado offshore (para inversionistas extranjeros).

Son cantidades asumibles para sus 250 acreedores -entre ellos grandes fondos occidentales-, pero si la crisis se extiende a todo el sector inmobilIario chino, el pasivo llega a los 4.7 billones de dólares.

Y si el contagio arrastra a todos los bonos en el mercado offshore chino (en caso de pérdida de confianza de los inversionistas extranjeros), estamos hablando de unas emisiones con un valor nominal de 209,000 millones de dólares.

Según los analistas de UBS, tres son los canales de contagio de la situación al mercado global.

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Si los inversionistas recuperan una proporción muy baja sobre el valor nominal de los bonos en Evergrande (inferior a 25% que descuenta el mercado), podría haber una pérdida de confianza en todo el sector inmobiliario y en el mercado offshore asiático. “Esto podría llevar a un replanteamiento de las primas de riesgo en los mercados globales de crédito, con los mercados emergentes peor que los desarrollados y una ampliación de los diferenciales entre bonos de calidad y bonos basura en los mercados en dólares y euros”.

Un potencial efecto dominó que lleve a la bancarrota de bancos y otras instituciones con exposición a Evergrande. “Este escenario contagiaría de nuevo otros activos financieros chinos y afectaría al sector financiero tanto en mercados desarrollados como emergentes en Bolsa y bonos, con la corrección liderada por los nombres con directa exposición a Evergrande, sus filiales o acreedores”.

En caso de liquidación total de Evergrande, “las agencias de ráting tendrán que recalibrar sus metodologías y retirar muchas mejoras de calificación y asunciones de apoyo del Estado chino en sectores ajenos al inmobiliario, tanto en el mercado offshore como el local”. Según UBS, esto llevaría a una nueva oleada de ventas, “con potencial contagio al mercado de crédito en países emergentes”.

Desde Goldman Sachs, sus analistas coinciden en los riesgos de la crisis de Evergrande, y creen que el principal problema sería el contagio al sector inmobiliario chino.

Desde otras firmas, hay más tranquilidad. Simon MacAdam, de Capital Economics, señala que “hablar del Lehman chino es exagerado. Incluso si es el primero en una serie de promotores que quiebran en China, tendría que producirse un paso en falso de los reguladores para que esto provoque una aguda ralentización en la economía. En un escenario de aterrizaje duro, varios mercados emergentes son vulnerables”.

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