Especializado en Ginecología y Obstetricia, Luis Sergio Leyva Olmos resume su pasión por la medicina y sus ganas de ayudar: “Si tú tienes la capacidad de hacer las cosas bien, tienes la obligación de hacerlo bien para todos”.

Este código, afirma el médico, lo aplica para todas sus pacientes, ya sea en el servicio público o en el privado.

Originario de Emiliano Zapata y adscrito al Hospital Civil de Perote, Leyva Olmos habla en entrevista para Palabras Claras sobre su profesión y el surgimiento de su vocación por la medicina, así como los retos que ha enfrentado con la pandemia del COVID-19.

Afirma que la atención a las mujeres embarazadas durante la contingencia y en medio de las carencias en el sector Salud en Veracruz fue posible gracias al trabajo del personal médico, cuya vocación está salvando vidas.

Por ello a la fecha no se preocupa al externar las dificultades que ha sorteado por la falta de insumos y señala que el Gobierno les está quedando a deber a todos, tanto a ciudadanos como a enfermos.

De “los niños del carnaval” a “los niños COVID”

El doctor Leyva Olmos cuenta que en su niñez y adolescencia pensó estudiar biología o convertirse en veterinario. Finalmente vio mejores oportunidades de desarrollo en la medicina y gracias al respaldo de sus padres se convirtió en el primer doctor de su familia, con gran arraigo en Emiliano Zapata.

Pasó 14 años de estudio, en los que reafirmó su interés por el tema de la reproducción de las especies.

Recuerda que en este periodo descubrió su pasión por la ginecología cuando hizo su internado en el Hospital Regional de Veracruz, en plena época de nacimientos de los “niños carnaval”: agosto y septiembre.

Leyva Olmos menciona que aunque parezca un comentario inapropiado, es cierto que en esos meses hay un repunte de partos y nacen los bebés concebidos en las “fiestas de la carne” del puerto jarocho, lo cual terminó “espantando” a uno de sus compañeros proveniente de Michoacán, quien terminó por renunciar al área de Tococirugía porque se dio cuenta que atender alumbramientos no era lo suyo.

Sin embargo, él asegura que comprobó que los cuidados del embarazo y el parto generan un vínculo especial entre paciente y médico: “Las mujeres sí valoran mucho el tema de que tú te preocupes por su salud”.

Por esta razón, ya dedicado a la Ginecología y Obstetricia, ahora atiende literalmente a cientos de mujeres, tanto en su consultorio privado como en el Hospital Civil de Perote.

Coincide en que al igual que las festividades del carnaval aumentan las concepciones, la pandemia del COVID-19 está generando un efecto similar. Según el especialista, tanto el confinamiento, la distancia social y el que las familias permanezcan más en casa, sí está provocando un repunte de embarazos.

Destaca que las cifras de citas prenatales han crecido en su consultorio en un 23% en todo el periodo de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus. “Hay bebés que han sido creados, por decirlo así, en esta etapa de confinamiento”.

Luis Sergio Leyva Olmos, médico especializado en Ginecología y Obstetricia.

Virus lo está cambiando todo

El médico afirma que el SARS-CoV2 está cambiando al mundo, pues implica más que pérdidas humanas. Tanto médicos de todas las áreas, como enfermos o familiares han sufrido “daños colaterales” y siguen adaptándose a la fecha.

“De repente aparece una enfermedad de la cual no sabemos nada y establecemos medidas como echando balazos al aire, buscando una alternativa para que no se propague la enfermedad, pero siendo inexpertos en muchos países y más en uno como el nuestro que tenemos muchas deficiencias del sector de salud”.

Señala que el miedo a contagiarse en una unidad de salud pública ha inducido a que las personas busquen atención particular, de ahí la necesidad de estar prevenidos en todo momento, en su caso para el cuidado de las mujeres en la fase de gestación.

“A la gente le da miedo el hecho de llegar a hospital de gobierno donde se siente más propensa a contagiarse de la enfermedad. Eso ha acrecentado la consulta médica privada. En el caso nuestro por medios particulares y de alguna forma guardando todos lo que nos pide la COFEPRIS y las formas de sanidad, para que las pacientes se sientan cómodas en el consultorio y obviamente evitar el contagio”, expone.

El especialista explica que una mujer embarazada y una mujer que no lo está tienen la misma posibilidad de contagiarse, pero durante la gestación sí hay mayor riesgo de que la enfermedad tenga un aspecto clínico “agresivo”.

Leyva Olmos detalla que una mujer embarazada disminuye sus defensas para no rechazar al bebé porque el 50 % viene de los genes del papá, pero ello no implica que tenga más predisposición de adquirir el SARS-COV2.

En torno a si es posible que la madre contagie al feto, manifiesta que todavía no hay un consenso sobre si el COVID puede atravesar la placenta y llegar al bebé. “Ha habido casos reportados en que los bebés nacen y a los 14 días lo desarrollan, pero por fortuna esta enfermedad les pega menos fuerte”, destaca.

Ahora recomienda a las mujeres embarazadas guardar las cuatro medidas principales: primera, la sana distancia o el distanciamiento social de al menos 2 metros todo el tiempo; segunda, utilizar cubrebocas bicapa, tricapa y de grado médico N-95; tercera, el uso constante de desinfectante o gel antibacterial y cuarta, tener mucho cuidado con el contacto con las superficies, que deben desinfectarse regularmente.

Ante las carencias, improvisación

Sin temor a ser criticado, refiere que las carencias en el sector Salud veracruzano son una constante que se extiende en todo el país. “No tenemos los medios de protección adecuados, ha habido muchos médicos que fallecieron, pero el gobierno no nos ha proveído de las herramientas suficientes”.

Asegura que han tenido que comprar sus propios cubrebocas y caretas faciales e improvisar uniformes. “Sí nos ha quedado mucho a deber el gobierno en el sentido de que no nos protege, aunque se diga lo contrario”, critica.

Leyva Olmos explica que poner en riesgo a los doctores es un problema grave. Él define al personal como “un foco de infección”, ya que, si un doctor se contagia y después tiene contacto con 10, 15 o 20 pacientes, puede propagar el virus, sobre todo si se es asintomático, como ocurre con el 75 % de las personas que contraen el COVID-19, de ahí la importancia de proteger a especialistas.

Sin embargo, para el egresado de la HUMAE Número 4 de la UNAM “Luis Castelazo Ayala” de Tizapan San Ángel en la Ciudad de México, con estudios en el extranjero, son estas carencias las que están generando mejores profesionistas de la Salud. “Nos hace buenos, mejores, porque al tener tantas, agudizamos nuestro sentido clínico. Sin embargo, no debería ser así”.

Cuestiona que a diferencia de otros países como Estados Unidos, donde la atención es rápida, en México hacerse una tomografía puede tomar uno o dos meses porque el equipo no funciona o incluso practicarse un examen de sangre, que es algo básico, también requiere mucho tiempo.

“Las personas que son responsables de esto han quedado a deber mucho, el tema de infraestructura para la Salud es algo que debería ser prioritario (…) A veces creo que sí tenemos que hacer casi milagros, porque no tenemos las herramientas necesarias para poder dar la atención que cualquier ser humano, sea de este país o de otro, de cualquier etnia, raza, religión merece”.

Considera que la pandemia debe enseñar a los mexicanos a “ser más precavidos y tomar las cosas más en serio”. Por ello lamenta las declaraciones del presidente, Andrés Manuel López Obrador, quien al inicio de la emergencia llamó a los ciudadanos a abrazarse, exhibiendo su desconocimiento sobre la enfermedad.

“Creo que debemos de ser más responsables, si algo tenemos los mexicanos, y me incluyo, es que tomamos las cosas a la ligera y no debe ser así. Tenemos que ser más analíticos, más responsables sobre cómo analizamos las cosas, cómo las percibimos socialmente”, reflexiona.

Aclara que bajo su perspectiva, las autoridades gubernamentales tienen la obligación de proveer las herramientas suficientes para que los médicos y especialistas puedan ayudar a la gente, lo que no sucede en Veracruz, de ahí que es necesario alzar la voz.

Apunta que en su experiencia como médico en un hospital de Cancún, en el que atendían a extranjeros que vacacionaban en ese paraíso caribeño, aprendió a ser resolutivo y a hacer las cosas bien, “incluso cuando nadie te ve”, pero es necesario que la lucha contra el COVID se haga desde todos los ámbitos y se deje de hablar de héroes anónimos.

“Mi familia me ha empujado a que haga las cosas bien”

Al enumerar que actualmente atiende a más de 250 mujeres en control prenatal, el médico agradece que su familia lo ha apoyado en todo, sobre todo alentándolo a especializase en este campo de la Medicina.

“Mi familia me ha apoyado mucho, me empuja para que haga las cosas bien”. Ahora Leyva Olmos acota que en lo poco que puede, asesorando, capacitando o atendiendo -a bajo costo o gratuitamente- busca retribuirle a Veracruz y a su municipio, parte de lo que le ha dado en su transitar personal y profesional.

“Creo que es el compromiso de todos. Siempre creo que tienes el compromiso de retribuirle a las personas, lo poco o mucho que puedas. Está dentro de los planes, tal vez, hacer algo más allá del servicio médico”, concluye.

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