Los padres de niños con autismo o Asperger enfrentan diariamente la exclusión y discriminación en escuelas y otros ámbitos sociales.

“La madre de familia Dulce Toribio Méndez lamentó que las escuelas no estén preparadas para atender a niños con autismo y que la sociedad los relegue.

“Ha sido difícil, sobre todo al tratar de incluirlo en una escuela, en una estancia. Me diagnosticaron con autismo en diciembre, el neuropediatra me dijo que él tenía que asistir a un jardín de niños regular o a una estancia. Me di a la tarea de buscar, pero fue difícil y decepcionante ver que en muchas escuelas ponen límites porque no saben cómo atender a los niños que presentan alguna problemática”.

Narró que incluso en algunas estancias le dijeron que no contaban con el personal capacitado para atenderlo y le negaron el servicio. Reprochó que en las escuelas de educación básica no hay docentes capacitados para atender estas “capacidades de vida diferentes” la sociedad suele rechazar o incluso calificar como locos a los niños con ese trastorno.

“Al principio es complicado empezar con la aceptación. De ahí lo que es complicado es la sociedad. No es incluyente. Muchas veces vas a un lugar público y los mal miran por los estereotipos que les presentan. Mi hijo tiene a taparse los oídos, a tirarse al piso. De repente cuando está muy ansioso le jala el cabello a quien tenga cerca, sobre todo a los niños, eso hace difícil la cuestión social en la que nos vemos inmersos”.

Otra madre de un adolescente con Asperger, Clemencia​ Edith Cabrera Díaz, dijo que la secundaria en la que estudia padecen la falta de inclusión. “En el receso oye muchos ruidos, ve a mucha gente que corre, es cuando se altera porque le llama la atención y lo toman como si fuera una mala persona”.

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