Ayer en la noche cayó Xóchitl Tress, “presunta” amante de Javier Duarte, ex gobernador de Veracruz, y aunque parezca un pequeño pez en toda esta trama, podría brotar más del estiércol duartista.

El día de hoy, el prestigiado periodista y analista político Raymundo Riva Palacio -autor de la columna Ejecentral- da a conocer quienes son los “amigos” de Duarte que le dieron el tiro de gracia.

He aquí los nombres de los traidores que intentan salvarse de la justicia:

  • Moisés Mansur. Aportó los elementos que demuestran la corrupción del régimen duartista.
  • Juan José Rodríguez Janeiro. Operador financiero junto con Moisés Mansur. Duarte, Mansur y él, eran el trío que con presuntos recursos públicos, habían construido un emporio particular
  • David Martínez. Escolta de Duarte, recomendado de Arturo Bermúdez. Trabajó la planeación de las rutas de escape y la logística. Sembró paquetes de tres y cinco millones de pesos con personas leales a Duarte, para ser utilizadas en los momentos en que fueran necesarios. Cuando se activó el Plan B (el escape de Duarte) Martínez se comunicó con las personas a quienes les habían entregado los paquetes millonarios y les dijo que “su jefe” los necesitaba. Desde ese momento nadie sabe nada de Martínez, quien escapó, estiman, con unos 100 millones de pesos.
  • Arturo Bermúdez. Ex secretario de seguridad pública. Confesó ante la Procuraduría General de la República los actos de corrupción y en la actualidad se encuentra recluido en el penal de Pacho Viejo, Veracruz.
  • Adolfo Mota. Ex secretario de educación y actual diputado federal. Aportó información sobre los presuntos desvíos de recursos de ese sector a Duarte. Dijo de cuáles cuentas salieron esos dineros.
  • Erick Lagos. Fue secretario general de Gobierno y es diputado federal. Mantuvo comunicación permanente con el gobernador Yunes desde los tiempos de mayor enfrentamiento con su antecesor, y en la actualidad hace trabajo político para él en Xalapa y San Lázaro. Lagos le aportó la mecánica para desviar sin aparente rastro dinero público para sus empresas, y puso al descubierto los atajos y las formas empleadas para mantener el flujo de recursos públicos a sus bolsillos. Lagos, aunque criticado, no aparece por ningún lado en riesgo de ser procesado.
  • Juan Manuel del Castillo. Fue subsecretario de Administración y Finanzas y es diputado local. Es uno de los funcionarios de Duarte con mayor conocimiento de toda la red de plomería que se utilizaron en las operaciones de desvío de dinero. Era el contacto directo con Rodríguez Janeiro.
  • Jorge Carvallo. Ex secretario de Desarrollo Social, de donde salieron millones de pesos, presuntamente para convenios con medios, que nunca llegaron a la prensa. Decidió colaborar con Miguel Ángel Yunes a cambio de tranquilidad.
  • Vicente Benítez. Ex tesorero, ex subsecretario de desarrollo social, ex oficial mayor en la secretaria de educación en Veracruz y ahora diputado local. Pagaba con dinero del erario, los gastos personales de Duarte, las cuentas de las tarjetas de crédito de su esposa, y la nómina del gobernador en Casa Veracruz. Señalado de enriquecimiento “inexplicable” en México y el extranjero. Conocido como “el señor de las maletas” y uno de los principales operadores de las empresas fantasmas.

En estos y muchos personajes más, que pronto saldrán a relucir, Duarte tenía a sus operadores financieros quienes, en las área de política y seguridad, le aportaban el blindaje que necesitaba para proteger los recursos sacados del erario.

Raymundo Riva Palacio remata: “A todos ellos los benefició políticamente y desde Guatemala, donde estuvo preso en una prisión militar, les enviaba mensajes de texto por teléfono, generalmente en la madrugada, diciéndoles que aguantaran y que no hablaran. Si caía él caían todos, era la advertencia, según una persona que vio los mensajes, sin saber que ya era muy tarde. Su círculo interno lo había traicionado y estaba delatándolo con Yunes.”

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