Jorge Suárez-Vélez*

La función de un auditor es importante, más en una entidad que administre recursos de terceros. El auditor le dice al dueño del dinero si los números del administrador reflejan la realidad en forma veraz. Al tratarse de la Auditoría Superior de la Federación, la importancia es aún mayor. La principal responsabilidad de los diputados, electos por el pueblo, es aprobar el presupuesto de egresos y revisar la cuenta pública. El pueblo los elige para asegurarse de que el gobierno haga buen uso del dinero que proviene de los impuestos que él paga. Para eso, la Cámara de Diputados ejerce la función de fiscalización superior por medio de la ASF.

La LXIV Legislatura olvidó que su lealtad es con quien votó por ellos y no con el que vive en Palacio Nacional. Pero también el Presidente ignora que una auditoría es una útil herramienta para él. Le permite entender dónde se desperdician recursos, por definición escasos, dónde hay fugas, cómo se pueden hacer mejor las cosas. La ASF habla de una pérdida de 332 mil millones por la cancelación del aeropuerto y encontró irregularidades por 67.5 mil millones en el gasto de 2019. El Presidente, campeón de la austeridad, debería llamar a cuentas a su equipo. En vez de eso, prefiere aseverar que hay otros datos. Prefiere convencernos de que nuestros ojos nos engañan. Para un Presidente cuyo único objetivo es acumular poder, la realidad estorba. Pero subrayemos la enorme falta de respeto al pueblo de México que comete al descalificar a la ASF, sin mostrarnos sus datos con detalle.

Por si no fuese suficientemente grave arrollar a una entidad cuya principal función es defender a los contribuyentes, ahora el secretario de Hacienda se suma al ataque, validando en cuestión de horas la narrativa de su jefe. Así como el patético Quijote -aferrado a un mundo imaginario- sedujo a Sancho Panza con la promesa de la gubernatura de la ínsula, Herrera sacrifica toda dignidad para mantener su hueso.

A AMLO le tiene sin cuidado asignar recursos con eficiencia. Todo lo mide en capital político. Canjeó programas con objetivos concretos, como proveer estancias infantiles para que las mujeres trabajen o dar refugio a víctimas de violencia doméstica, por dádivas en efectivo con utilidad clientelar irrefutable. En 2021 se presupuestó disponer de más de 300 mil millones de pesos para repartir.

Según cálculos de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, 23 millones de mexicanos, 25.7% del padrón electoral, reciben ofrendas del gobierno. Los reparten los superdelegados de Morena en los estados, muchos de ellos ahora compiten por gubernaturas. Este desembolso será el principal obstáculo para que la oposición recupere en junio la Cámara de Diputados.

Este enorme gasto clientelar sería sostenible si fuese el único despilfarro del gobierno. Pero recordemos que ya se gastaron los 350 mil millones (más o menos 1.5 puntos del PIB) que estaban en “guardaditos”, como el Fondo de Estabilización, después de la extinción de más de 100 fideicomisos que tenían objetivos como promover la investigación científica. Además de los 332 mil millones de pesos (1.5 puntos más) por la cancelación del NAIM; se tirarán cientos de miles de millones más en Dos Bocas y el Tren Maya. AMLO le acaba de asignar 73 mil millones de pesos de créditos fiscales a Pemex, a quien le transferimos dos puntos del PIB cada año. Nuestro endeudamiento relativo al PIB ha aumentado en 8 puntos este sexenio, más que en todo el sexenio pasado, y ahora AMLO impone una reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que encarecerá la generación de electricidad en entre 27 y 55 mil millones de pesos, pero que además de garantizar apagones y desabasto, abre la puerta para quizá 400 mil millones de pesos de demandas por incumplimiento de contratos, viola normas del T-MEC, nuestro compromiso con el Acuerdo de París, y nos cancela como destino de inversión internacional, pues ofreceremos energía cara, sucia e inestable.

La aritmética es el peor enemigo de AMLO. Si usted se pregunta de dónde sacará dinero para repartir cuando acabe de desmantelar la capacidad productiva de México, busque un espejo.

@jorgesuarezv    

  • Jorge Suárez-Vélez es autor de Ahora o Nunca, la gran oportunidad de México para crecer y de La próxima gran caída de la economía mundial, publicados por Random House (Debate). Desde 1998 contribuye para CNN en español, y para otros medios en México y América Latina. Es economista del ITAM. Reside en Nueva York desde 1992, donde ha trabajado para distintas instituciones financieras. Actualmente es Managing Director en Allen and Company Investment Advisors.
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