Carlos Elizondo Mayer-Serra*

Tras gobernar el PRD y su heredero Morena por más de 23 años en la capital de la República Mexicana, ya conocemos sus talentos y defectos. El principal logro: ganar elecciones. Otro, tras la salida de AMLO de la Jefatura de Gobierno en el 2005, ampliar algunos derechos, como el de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Como estuvieron acotados por las restricciones políticas impuestas por el gobierno federal, ganaron en las urnas sin destruir los órganos electorales, con lo cual han tenido legitimidad para gobernar. Ojalá López Obrador entienda el valor de ésta para quien está en el poder y no busque desaparecer al INE. ¿O ya no cree tener la simpatía de la mayoría del pueblo para ganar en elecciones equitativas?

Parte del éxito electoral de la izquierda en la CDMX se debe a su gran capacidad para repartir dinero a sus habitantes. Fue idea de López Obrador la pensión para adultos mayores. Le funcionó y la ha replicado a lo largo del país. Entre los mayores de 60 años se encuentra su mayor apoyo. El PRD se apropió, expandió y mejoró las redes clientelares que había construido el PRI. Morena se ha quedado con la mayoría de ellas.

Lo que no han hecho en la Ciudad de México es aprovechar el ciclo de crecimiento económico de las grandes ciudades del mundo de los últimos 30 años. El crecimiento de la capital entre 1998 y el 2019 fue del 2.28 por ciento, frente al 2.25 del país. Esto contrasta con ciudades exitosas, como Nueva York. Su crecimiento fue de 3.84 por ciento, muy superior al 2.09 de Estados Unidos.

Lo suyo no es la planeación a largo plazo. Una sola línea de Metro en 23 años. Una pena, pues con ellos en el poder, las movilizaciones sociales que muchas veces frenan este tipo de obras son menos probables. Les tocó el dinero del petróleo, pero poco se fue, como en el resto del país, a las obras que la ciudad necesitaba.

A todos los políticos les gusta inaugurar cosas, pero no es sensato arrancar la construcción de una obra complicada sin tener un buen plan para ello. La Línea 12 se hizo así, con prisas y atajos. El trágico derrumbe sucedido esta semana se dio en el único lugar del país en donde no pueden culpar a los gobernantes del pasado.

Ahí está la advertencia. Es de alto riesgo iniciar la construcción de un aeropuerto como el de Santa Lucía sin tener claro casi nada, incluido cómo van a despegar y aterrizar los aviones.

El derrumbe es también consecuencia del pernicioso efecto de creer que las cosas se pueden cobrar al consumidor por debajo de su costo. Subir el precio del boleto del Metro es muy costoso política y electoralmente. AMLO lo hizo una vez, en enero del 2002, cuando pasó de 1.5 a 2 pesos. Se mantuvo por 8 años hasta enero de 2010 cuando subió a 3 pesos. Miguel Ángel Mancera volvería a hacerlo en diciembre de 2013, cuando lo incrementó a 5 pesos. Se ha mantenido ese precio. Es de los sistemas de Metro más baratos del mundo y de los más mal mantenidos.

Los precios bajos van drenando de recursos la operación del Metro, amén de que con cada nueva línea se pierde más dinero. En medio de una austeridad mal entendida, de subejercicios en los pocos recursos que tienen, el mantenimiento se va posponiendo, haciendo mal o ambos. Es un problema generalizado: el estado de mucha de la infraestructura urbana es lamentable.

¿Cómo sería el país con más de un sexenio de 4T? Por lo visto en la ciudad, creciendo menos de lo posible. Vamos a desaprovechar el ciclo de crecimiento acelerado de Estados Unidos. En el camino la austeridad mal enfocada llevará a un mayor deterioro de la infraestructura y de las instituciones.

De lograr controlar los procesos electorales y ganar futuras elecciones, perderían la legitimidad en el poder. Bajo crecimiento y decreciente legitimidad es una pésima combinación.

@carloselizondom    

Carlos Elizondo Mayer-Serra, politólogo (Oxford) e internacionalista (El Colegio de México), se ha dedicado a investigar la tensión que existe entre lograr gobernarnos democráticamente y crecer económicamente. Su más reciente libro, Los de adelante corren mucho: Desigualdad, privilegios y democracia, discute esta tensión para el caso del continente americano. Es profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. 

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