Manuel J. Jáuregui

Tiene buen swing el Presidente López: para ser un hombre de 67 años le pega bien a la de costuras, con buena forma, conecta sólido y en el centro del tolete. Subió el Presidente un videíto donde afirma estarse poniendo en forma, “macaneando” (practicando el bateo) tras su encuentro con el Covid-19, y de ahí sacamos estas observaciones.

Establecido que el Presidente es bueno para el beis, surge la pregunta: ¿Qué es lo que necesita México? ¿Un Presidente que sea buen beisbolista o uno que sea buen ESTADISTA? Viene al caso la pregunta porque llevamos ya, cuando menos, 188 MIL MUERTES por COVID. Muchas de ellas se pudieron evitar si el Gobierno hubiese sido más acertado en el manejo de la pandemia, si en lugar de chisquear puro “foul ball”, desde el principio hubiese -con un swing acertado en sus decisiones- tomado más en serio los riesgos de la enfermedad.

A estas 188 mil muertes, una tragedia, pronto agregaremos un número incalculable de muertes por enfermedades respiratorias causadas por la contaminación que desatará la CFE cuando amplíe en sus plantas el uso del azufrado combustóleo, generador de lluvia ácida y uno de los productores de las más tóxicas atmósferas.

Combustóleo con alto contenido de azufre es lo que producen nuestras refinerías y eso determinó el Presidente toletero que sea lo que queme la CFE para generar electricidad. Ello haciendo a un lado las energías limpias, no sólo eólicas y solares, sino las que producen generadores privados que emplean gas natural (mucho más limpio) traído de Texas, que es la forma -excepto por la nuclear- más barata de producir energía SIN CONTAMINAR.

Otro tema en el que ha abanicado nuestro Presidente es en la VIOLENCIA y el trasiego de drogas: la inseguridad crece y el movimiento de enervantes hacia Estados Unidos vive un apogeo. No sólo eso, las organizaciones criminales mexicanas se han convertido en los principales CONTRABANDISTAS de gasolina, tabaco, bebidas alcohólicas y demás, tanto que el contrabando de gasolina amenaza ya la viabilidad de PEMEX.

Si bien todo es paz en la loma de las serpentinas, en nuestra sociedad se ha fallado en la generación de confianza, en crear un clima propicio a la inversión, a la actividad empresarial y económica, y a la creación de empleos formales. Por la línea de “foul” se ha ido la rola de la recaudación del propio Gobierno, pues ésta ha caído estrepitosamente, y no obstante, el gasto corriente sigue como si nada, se tira el dinero en proyectos onerosos y nada redituables como el Tren y la refinería de Dos Bocas, y en las DÁDIVAS con fines electorales.

No se explica cómo no entienden nuestros gobernantes que es mil veces preferible darle a la gente necesitada UN EMPLEO que una mensualidad, lo que crea una DEPENDENCIA enfermiza que no resuelve la pobreza. Es gasto y no inversión, y así no se gana un partido, lo que se logra es que crezca el gasto gubernamental mientras los ingresos se reducen.

Contraer más deuda para sostenerlo es poner en riesgo las finanzas públicas, y el elevar los ingresos gubernamentales incrementando impuestos (que es lo que harán pasando las elecciones) FRENARÁ AÚN MÁS el desempeño de nuestra economía, prolongando -si no es que eternizando- los rasgos recesionarios de hoy día y que han adquirido desde hace dos años carácter de crisis económica. Ello en detrimento no sólo de la buena marcha de México, sino de sus ciudadanos, cuyo nivel de vida en lugar de elevarse se ha desplomado, sin que esto parezca preocuparle lo más mínimo a nuestro Presidente beisbolista. No obstante, conste que afirma jugar para el equipo “México”.

Qué bueno que el Presidente se empeña en recuperar su forma practicando su deporte favorito, “macaneando”, ojalá y que le dedicara más esfuerzo y TIEMPO a adquirir la forma de un gran estadista, UNIENDO al País, ANIMANDO la inversión, FOMENTANDO el crecimiento económico y la creación de EMPLEOS. Pero sobre todo, GOBERNANDO PARA TODOS, no sólo para su clientela electoral: vaya, es como si jugara para su lucimiento personal SIN importarle que gane o pierda SU equipo.    

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