Guadalupe Loaeza*

Nunca en mi vida me había sentido tan desubicada. No sé quién soy. Ignoro a qué clase social pertenezco. Me siento sucia, pecadora pero, sobre todo, sinvergüenza. En otras palabras, soy de lo peor… ¿Cómo he llegado tan bajo? Y todo por no haber votado por Morena. Fui una loca, una mal agradecida y una ciudadana ingrata sin escrúpulos morales. ¿Perteneceré de verdad a una clase media in-di-vi-dua-lis-ta y as-pi-ra-cio-nis-ta? ¡¡¡¡Noooooooooo!!!! ¿Cómo es posible que le haya dado la espalda al prójimo? ¿A mi prójimo, al otro, al pobre y al desamparado? ¡¡¡¡Nooooooooo!!!! Perdóname, Dios mío, por querer ser como los de arriba y encaramarme lo más que se pueda, como dice nuestro Presidente, él, sí, de medio pelo que siempre piensa en el pueblo, porque sabe que es “bueno y sabio”. Soy la peor de todas… que nada más pienso en mí, en mi bienestar, en mis vestidos, en mis perfumes, joyas, coches y chocolates. ¿Por qué carajo seré tan egoísta y querré triunfar a toda costa? ¿Por qué haber perdido la espléndida oportunidad de votar por Morena, un partido conformado no por políticos y funcionarios clase medieros, ni as-pi-ra-cio-nis-tas, ni arribistas, ni egoístas, ni materialistas, ni oportunistas, ni “trompistas”, ni racistas, ni clasistas…? Los de Morena siempre piensan en los más pobres, para nada son ambiciosos, ni les gustan los lujos, ni los coches último modelo, ni los restaurantes, ni los condominios de Polanco. Ellos sí que tienen conciencia social. Ellos son diferentes. En suma, ¡¡¡los morenistas son lo más puro y limpio de la sociedad!!!

Lo peor de todo es que estoy casada con uno de clase media media, súper individualista, quien en el fondo, y aunque no lo acepte, siempre ha querido ser como los de arriba… Él tampoco votó por Morena, por lo tanto no tiene escrúpulos morales y ni le importa el prójimo. Como yo, él también se dejó llevar por la guerra sucia y por todas las campañas de desprestigio contra la 4T. De plano, nos manipularon a los dos. ¡¡¡Qué horror!!! Para colmo, lee el Reforma, tiene una licenciatura de la UNAM, con maestría en la Universidad de Londres, es un lector voraz que nada más lee en inglés. ¡¡¡¡Noooooooooooo!!!! ¿Por qué diablos me casé con él, y no con alguien con la ideología de nuestro líder moral Andrés Manuel López Obrador? Gracias, Señor Presidente, por abrirme los ojos después de 20 años de casada con un “aspiracionista”. No hay de otra, le pediré el divorcio. Prefiero quedarme sola que estar unida a alguien que le apuesta a que le vaya mal a la 4T. Nunca imaginé que fuera tan egoísta y que nada más pensara en salir adelante solamente porque estudió en universidades extranjeras.

¿Y ahora qué haré con mis amigos de la clase media alta, que leen el Reforma y que están de acuerdo con la injusta e imperdonable guerra sucia contra Morena? Como yo, tampoco viajan en Metro, son conservadores, están suscritos a The Economist y, como yo, están felices de que Morena haya perdido la Ciudad de México. Hay que decir que pagan impuestos como yo, y que muchos de ellos estuvieron como funcionarios de casilla en las últimas elecciones. ¿Cómo convencerlos de que están errados y que se tienen que convertir a Morena? ¿Y ahora qué haré con mis colegas clase medieros y de izquierda, que votaron por AMLO, pero que ahora lo hicieron por la oposición? ¿Las corto, les dejo de hablar, los borro del Whats y no leo lo que escriben? Tengo que hablar seriamente con ellos para que entren en razón y hagan un examen de conciencia respecto a su falta de moral. Uff, a ver cómo le hago porque ellos sí son difíciles de convencer. “A partir de ahora, están conmigo o no están conmigo, es decir con Morena”, les diré con absoluta sinceridad.

Muy pronto me divorciaré de ese mundo frívolo y me casaré con la ideología de los que están con el más humilde de los humildes, el más recto de los rectos y el más sabio de los sabios… con AMLO.

¿Ser o no ser de clase media, media alta, media altísima, media-media, media baja, baja y media, o simplemente de clase “aspiracionista”, como dice, equivocadamente, nuestro Presidente de medio pelo, medio informado y medio estadista, quien ignora que la palabra no existe en el Diccionario de la Lengua Española?

Si leo y escribo en el Reforma, y no voté en las más recientes elecciones por Morena, ¿soy in-di-vi-dua-lis-ta y sin escrúpulos morales? ¿Soy partidaria de que “el que no transa no avanza” y por consiguiente apoyo los gobiernos corruptos? Luego, ¿soy totalmente susceptible a la manipulación y por eso no voté por Morena?

gloaezatovar@yahoo.com   

  • Descubrió quién es gracias a la escritura y al periodismo. Ha publicado 43 libros. Se considera de izquierda aunque muchos la crean “niña bien”. Cuando muera quiere que la vistan con un huipil y le pongan su medalla de la Legión de Honor; que la mitad de sus cenizas quede en el Sena y la otra mitad, en el cementerio de Jamiltepec, Oaxaca, donde descansan sus antepasados. Sus verdaderos afectos son su marido, sus hijos, sus nietos, sus amigos y sus lectores

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