Armando Fuentes*

Los recién casados despertaron a eso de las 10 de la mañana al día siguiente de su noche de bodas. Ella tomó el teléfono y llamó a room service para pedir el desayuno. Le dijo al encargado: “Quiero una jarra de café, jugo de naranja, un par de huevos fritos con jamón, y pan tostado. Para mi marido una lechuga y una zanahoria”. “¿Una lechuga y una zanahoria?” -se sorprendió el empleado. “Sí -confirmó la desposada-. Quiero ver si también come como conejo”… La mujer de Babalucas veía en la tele una ceremonia eclesial en la basílica de San Pedro. Le comentó a su marido: “El Papa va a bendecir a los cardenales”. Opinó el badulaque: “Debería bendecir también a los Dodgers. Andan medio tristones ahora que se les fue Tommy Lasorda”… El maestro de Derecho Penal les indicó a sus alumnos: “Si alguno de ustedes le hace el amor a una mujer mayor de edad sin su consentimiento, eso es delito. Si le hace el amor a una menor de edad, aunque sea con su consentimiento, eso también es delito. Ahora bien: si le hace el amor a una mujer mayor de edad con su consentimiento, mi más cumplida felicitación”… Don Peliches le mostró a su vecino un cachorrito de dos días de nacido. Le comentó: “Es partidario de López Obrador”. Pasó un par de semanas y se lo volvió a mostrar, pero ahora declaró: “Es crítico de AMLO”. El vecino se extrañó: “La vez pasada me dijiste que el perrito era partidario de López Obrador, y ahora me dices que lo critica. ¿Qué pasó?”. Explicó don Peliches: “Es que ya abrió los ojos”. Personajes pertenecientes a la crema de la intelectualidad, algunos de ellos izquierdistas de similor por esnobismo, diletantismo, oportunismo o exhibicionismo, han empezado a señalar los yerros de aquél por quien antes sentían admiración sin límites. Tiempito tardaron en percatarse del talante de AMLO, talante absolutista y demagógico. Esperen otro poco y verán una más de las cortinas de humo que el capitoste de la 4T suele levantar para cambiar la realidad real por aquélla de los otros datos. No tardará mucho el presidente López en cambiar su discurso de entreguismo a Trump por otro de antagonismo a Biden. Quizá no llegue al deplorable extremo de revivir aquello del imperialismo yanqui, pero muy probablemente atizará entre el pueblo bueno y sabio el sentimiento antinorteamericano que subyace en el masiosare colectivo y en el pugnaz “¡Viva México, cabrones!”. Vienen tiempos más difíciles, y López Obrador necesitará inventar un fantasmón para justificar los efectos que eventualmente podrá traer consigo el pésimo manejo que está haciendo de su relación con el nuevo mandatario estadounidense. Desde luego todo esto es especulación, pero una especulación poco especulativa… El novio de Glafira, la hija de don Poseidón, fue a pedir en matrimonio a la chica. Le dijo al viejo: “Vengo por puro formulismo a solicitar la mano de Glafira”. El padre de la muchacha se encrespó: “¿Quién le dijo a usted que la mano de mi hija es para pedirse por puro formulismo?”. Respondió el galancete: “Me lo dijo su ginecólogo”… Aquellos esposos se habían divorciado hacía tiempo. Una noche se toparon en un bar. Bebieron unas copas, y él propuso: “¿Qué te parece si vamos a algún motelito por ahí y hacemos el amor?”. Con enojo replicó la dama: “¡Sobre mi cadáver!”. Dijo él: “Veo que no has cambiado nada”… Grande fue la sorpresa de doña Macalota cuando encontró a su esposo don Chinguetas bajo la regadera en compañía de la joven y linda mucama de la casa. Antes de que la estupefacta señora pudiera pronunciar palabra manifestó su casquivano cónyuge: “Acuérdate, Macalota: tú misma me dijiste que debemos buscar maneras de aprovechar mejor el agua”… FIN.

MIRADOR 

Gran tiradora con rifle era doña Narda, originaria y vecina del Potrero.

Bernarda, se llamaba. Heredó la buena puntería de su padre, famoso cazador que gustaba de lucir su tino haciendo caer a un gavilán en vuelo con un solo disparo de su veintidós.

Una tarde doña Narda vio a la Régula ir por el camino a lomos de su burra. Días antes le habían dicho que la tal Régula y su marido -el de doña Narda- se entendían. Sacó el rifle la hija de su padre, y a más de 100 metros de distancia tiró un tiro. La burra vino al suelo con una bala en la cabeza. Le dijo la tiradora a su rival:

-Y la próxima vez que pases por aquí no pasarás de aquí.

Aquella misma tarde la Régula tomó el camión y se marchó a Saltillo. Entiendo que el esposo de doña Narda ya no ha vuelto a andar en malos entendidos.

Yo quiero bien a doña Narda, y ella me ve con buenos ojos. No los de tiradora, sino los de vecina buena y servicial. Me cuido, sin embargo, de hacer algo que pudiera molestarla. No es miedo ¿saben? Es solamente instinto de conservación.

¡Hasta mañana!..    

  • Armando Fuentes Aguirre, “Catón”. Nació y vive en Saltillo, Coahuila. Licenciado en Derecho; licenciado en Letras Españolas. Maestro universitario; humorista y humanista. Sus artículos periodísticos se leen en más de un centenar de publicaciones en el País y en el extranjero. Dicta conferencias sobre temas de política, historia y filosofía. Desde 1978 es cronista de la Ciudad de Saltillo. Su mayor orgullo es ser padre de cuatro hijos y abuelo de 13 nietos. 
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