Bernardo Gutierrez Parra

El martes 1 de diciembre del 2020 y al rendir su Segundo Informe de Gobierno, el presidente López Obrador aseguró que había cumplido 97 de los 100 compromisos que hizo a la nación cuando tomó posesión de su cargo.

Que en 720 días se chutara tamaña tarea hizo que se arquearan varias cejas, cejas cuyos dueños fueron aturdidos por la ovación del momento.   

Según el tabasqueño, los compromisos pendientes eran: la descentralización de las dependencias públicas, impulsar las energías renovables con hidroeléctricas y aclarar la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. 

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Hace unas semanas y en el ocaso de su gobierno, volvió a repetir el numerito con una ligera variante; ya nomás le faltan dos compromisos por cumplir: la descentralización de las secretarías y aclarar lo de los 43 estudiantes. 

Del impuso a las energías renovables ya no dijo nada, quizá porque no impulsó nada. Este impulso se vería y se sentiría si no fuera por los constantes apagones que hay en el país. Pero bueno… 

¿Será que en serio sólo le faltan por cumplir dos de sus 100 compromisos? 

Puro cuento. 

Basta revisar los diez primeros para darnos cuenta que al menos siete se han cumplido parcialmente o simplemente no se cumplieron… ni se cumplirán.  

Su compromiso número 2, atender a todos los mexicanos, no ha sido cumplido a cabalidad. Si bien hay más apoyos a personas de la tercera edad, los servicios asistenciales no son para todos. Cuando llegó al poder había 20 millones 100 mil mexicanos sin acceso a los servicios de salud. Ahora que ya se va la cantidad aumentó a 50 millones 400 mil que se quedaron sin IMSS, ISSSTE o INSABI que murió de inanición. Luego les prometieron un servicio de salud como el de Dinamarca y lo demás ya te lo sabes, lector. Sin embargo, en el recuadro de estatus, se señala que el compromiso número 2 ya está cumplido.  

Del compromiso número 3; las estancias infantiles y su promesa de que no sólo continuarían, sino que recibirían más apoyos, mejor ni hablar. Pero es compromiso cumplido según el status. 

Los compromisos 4, 5 y 6 se refieren a estímulos a estudiantes que van desde becas educativas a dinero en efectivo. 800 pesos mensuales a estudiantes de colegios de bachilleres, escuelas técnicas, vocacionales y prepas públicas y 2 mil 400 bimestrales a universitarios. 

En la actualidad, una tercera parte de esos estudiantes se quedaron sin apoyos porque simplemente ya no les llegan. Pero en el status se asegura que esos tres compromisos están cumplidos. 

El compromiso número 7 dice que para el 2019 estarían funcionando 100 universidades públicas con carreras acordes a cada región del país y sin que sus 64 mil alumnos paguen un solo centavo de colegiaturas. 

Hoy sabemos que no son 100 sino 200 las universidades según la 4T; el problema es que nadie sabe dónde están, cuántas cerreras ofertan, cuantos alumnos hay por facultad y cuál es el número de sus docentes. Tampoco se sabe dónde será la pachanga que armen los alumnos que, se supone, conformarán este año la primera generación de titulados. Pero según el status, el compromiso número 7 ya se cumplió. 

El compromiso número 9 dice que se promoverá la investigación científica y tecnológica; se apoyará a estudiantes y académicos con becas y otros estímulos.

¿Y? 

Futa… 

Si alguien le dio en toda la torre a la ciencia y tecnología, le recortó el presupuesto hasta casi asfixiarla y persiguió a académicos e investigadores, esa fue la 4T. Sin embargo, el compromiso número 9 aparece como cumplido. 

En esta ocasión López Obrador dijo que su gobierno dejará más, mucho más, que 100 compromisos y tiene razón. Dejará la selva maya con 7 millones de árboles menos por la construcción de un Tren Maya que está lejos de funcionar al 100 por ciento. Dejará una refinería que no refina, un AIFA que aún no despega, a miles de estudiantes sin presentar le prueba PISA y a un país sin medicinas. 

Caray, cuánto progreso. 

Gracias, muchas gracias, señor presidente. 

bernardogup@hotmail.com

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