Bernardo Gutiérrez Parra

Tito Delfín Cano detenido el sábado anterior en el norte de la entidad, no es ninguna perita en dulce. Tiene observaciones del Orfis tras su paso por la alcaldía de Tierra Blanca; una denuncia de una constructora por un millonario fraude, y una demanda que en 2017 entabló un particular ante la Fiscalía de Jorge Winckler (a las órdenes de Miguel Ángel Yunes), demanda que se archivó. 

Con esos antecedentes nunca se le debió permitir que buscara el liderazgo estatal del PAN, pero Yunes Linares lo puso en el ruedo y su detención ha dividido a los panistas veracruzanos. Unos culpan al gobernador Cuitláhuac García, otros al también aspirante a la dirigencia estatal del PAN, Joaquín Guzmán Avilés y otros más al propio Miguel Ángel. 

A pesar de que Cuitláhuac dijo que la denuncia contra Tito fue hecha en tiempos de Yunes Linares, nadie cree que sea ajeno a su detención. Y cuando digo nadie, es nadie, lector. Quiérase que no, los panistas son la segunda fuerza política y cabeza de la alianza con el PRI y el PRD para el 2024. Si a esa alianza se la lleva la tristeza, Morena tendrá la mar tranquila rumbo a la elección por la gubernatura. 

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Sobre Joaquín que busca su reelección, un analista político me dijo que cabe la posibilidad que el nativo de Tantoyuca pactara por debajo de la mesa con Cuitláhuac. ¿Cómo? Quítame a Tito de la candidatura porque es el único que me puede ganar. ¿Cómo? Desempolva la denuncia que la FGE promovió en 2017 y entonces en PAN y yo estaremos a tus órdenes.

Otros señalan que a pesar de que Miguel Ángel sabía perfectamente quién es Tito Delfín, lo puso como candidato para ofrendar su cabeza al gobernador y dejarle la vía libre a Indira Rosales San Román (que va en la fórmula de Tito como Secretaria General), rumbo a la presidencia estatal del PAN, con lo que el PAN estaría a las órdenes de Cuitláhuac y el partido guinda. 

Esta tesis me parece inverosímil porque Cuitláhuac ya tenía a Tito agarrado por el cuello con la denuncia del 2017. Pero bueno, es una de las versiones que se manejan. Además, no hay que olvidar que más que político, Miguel Ángel es perverso.  

Aunque sólo son trascendidos, lo que debe preocupar a los panistas es que de acuerdo con esos trascendidos, tanto Joaquín como Miguel Ángel estarían vendiendo el PAN a Morena. 

¿Qué tan ciertos serán? Imposible saberlo por ahora.  

Lo que sí es un hecho irrebatible es que las piezas que componen la estructura panista comenzaron a crujir desde tiempo atrás. Pero con la detención de Tito están a punto de colapsar y lo que veremos del PAN en 2024 será un remedo de lo que fue antes de que lo secuestrara Miguel Ángel Yunes Linares en 2004, es decir hace 17 años. 

A partir de entonces lector, comenzó el lento pero inexorable viaje al abismo del blanquiazul en Veracruz. 

Salga o no salga Tito de la cárcel, gane o no gane la elección Joaquín, se vaya o se quede Yunes Linares en el partido, el PAN está resquebrajado y para desgracia de los verdaderos panistas, de seguir el rumbo que lleva no tardará en hacerse añicos. 

bernardogup@hotmail.com

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