Sergio Aguayo*

En la evolución del caso del general Salvador Cienfuegos Zepeda son determinantes las relaciones cívico-militares, los vínculos de seguridad entre los vecinos y la infiltración de los cárteles en los cuarteles.

El escepticismo es la actitud más generalizada en la opinión pública: ¡para el 73 por ciento de la población, la investigación mexicana sobre el general será una simulación! (encuesta publicada por Grupo Reforma hace cinco días). Estamos acostumbrados a que los poderosos siempre salgan impunes; por otro lado las Fuerzas Armadas están recuperando la centralidad perdida en 1946, cuando dejaron de ser uno de los cuatro sectores del PRI.

Su fuerza actual se da en circunstancias muy diferentes. Al interior del Ejército deben estar ponderando dos hechos: en la encuesta arriba mencionada, el 77 por ciento considera culpable al general y Estados Unidos lo regresó sin declararlo inocente. Nos lo enviaron para que aquí se le investigue y juzgue. Va en el interés castrense saber hasta dónde llega la culpabilidad del general Cienfuegos y va en el interés nacional saber qué tanta presencia criminal hay en los cuarteles. ¿Se trata de un puñado de “manzanas podridas” (metáfora empleada con los oficiales corruptos) o de una invasión más estructural?

La 4T ya se lució con el ejercicio diplomático que desembocó en el regreso del general. Ahora sigue mostrar el trato que recibirá. El Presidente, Morena, el fiscal y el secretario de Relaciones Exteriores deben hacer una averiguación sólida, rigurosa e impecable, que incluya una cuidadosa ponderación de la evidencia proporcionada por Estados Unidos y la que se obtenga en México. La coyuntura lo exige. Estamos en año electoral y la lucha contra la corrupción sigue siendo una de las cartas más invocadas por la 4T; argumento que se ha ido manchando con la amnistía de facto concedida a Manuel Bartlett, las bolsas de dinero de Pío López Obrador, entre otros escándalos.

El fiscal Alejandro Gertz Manero busca pasar a la historia como el renovador de una institución clave en la arquitectura de la 4T. A sus 81 años no puede dejar pasar el expediente Cienfuegos. Santiago Nieto (titular de la Unidad de Inteligencia Financiera) ya informó -en el programa para la W de Gabriela Warkentin y Javier Risco- que no está investigando las cuentas del general, pero que lo haría si se lo solicita el fiscal o la Secretaría de la Función Pública. ¿Lo harán?

Una segunda vertiente es la relación de seguridad con Estados Unidos. México quiere renovarla utilizando el enfoque de la “corresponsabilidad” (la inseguridad es un problema de ambos). La Secretaría de Relaciones Exteriores ha estado levantando el tema del contrabando de armas estadounidenses y es evidente la necesidad de regular mejor la presencia de los agentes estadounidenses en territorio mexicano (DEA, CIA, FBI y un largo etcétera).

Para la seguridad, Estados Unidos es fundamental para un México estable. Una frontera segura abarata y facilita la proyección de su poder al mundo. El Washington de Joe Biden dará prioridad a los amenazantes cárteles mexicanos, a la política ambiental y a los derechos laborales. Si la sintonía con Donald Trump pasó por ofrendarle la persecución de migrantes, el gobierno mexicano está obligado a obsequiarle al gobierno de Joe Biden una investigación impecable sobre el general Cienfuegos.

Sobre esta ecuación también influirá -y mucho- el seguimiento que hacen y harán los medios de comunicación y los organismos civiles mexicanos y estadounidenses sobre asuntos de seguridad. El caso Cienfuegos permitirá acceder a temas nodales: el empoderamiento de los militares y su presunta corrupción, las operaciones de las agencias estadounidenses en territorio mexicano y las violaciones a los derechos humanos cometidas por militares. La opinión pública tiene la capacidad para fijar la agenda e influir en las acciones de los protagonistas.

En síntesis, el caso del general Cienfuegos es paradigmático. En México la impunidad es una posibilidad siempre presente, pero con este general, tendría costos muy altos para el Presidente y su proyecto, para Estados Unidos y para las sociedades de los dos países. Este asunto permitiría abordar una pregunta clave: ¿qué pasa en los cuarteles y hasta dónde llega la presencia de los cárteles?

Colaboró Anuar Israel Ortega Galindo.

@sergioaguayo

  • Profesor de El Colegio de México, donde coordina el Seminario sobre Violencia y Paz. Profesor visitante de la Universidad de Harvard. Autor de docenas de libros y artículos académicos. Escribe en medios impresos desde 1971. Panelista de Primer Plano (Canal 11). Ha presidido y participado en diferentes organismos civiles.
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