Germán Martínez Cázares*

¿Nos debe pedir perdón España?

Que nos pidan perdón los frailes españoles franciscanos, fundadores del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, donde Bernardino de Sahagún enseñó en náhuatl y escribió la “Historia general de las cosas de la Nueva España”, para gloria del México antiguo.

Que nos pida perdón Alonso de la Vera Cruz, por haber fundado la primera universidad, y trasladado la primera biblioteca a América.

Que nos pida perdón Vasco de Quiroga, por defender a los indígenas de Michoacán, edificar hospitales para curar su dolor y fundar el Colegio de San Nicolás, cuna de la Independencia.

Que nos pida perdón Hernán Cortés, por aliarse con Xicohténcatl Axayacatzin, jefe tlaxcalteca, y tomar Tenochtitlán.

Que nos pidan perdón el Arzobispo Alonso de Montúfar y el Virrey Luis de Velasco, por combatir la esclavitud de los indígenas.

Que nos pida perdón el andaluz Gonzalo Guerrero, el Renegado, por enamorarse de la india Za’asil, y morir en la defensa de la cultura maya, a manos de los soldados de Pedro de Alvarado.

Que nos pida perdón Antón de Montesinos, por convertir a Bartolomé de las Casas en defensor de los indios de Chiapas.

Que nos pida perdón Andrés de Urdaneta, por unir en barco el trayecto Acapulco-Manila-Acapulco, que durante más de dos siglos usó la “Nao de China” para comerciar con Oriente.

Que nos pida perdón Antonio de Mendoza, por someter a juicio a Nuño de Guzmán por corrupción y maltrato a los pueblos originarios.

Que nos pidan perdón los primeros jesuitas, que desde el siglo XVI al mando de Pedro Sánchez -antes de la Universidad de Harvard- fundaron colegios en Ciudad de México, Pátzcuaro, Oaxaca, Puebla, Morelia, Zacatecas y Guadalajara.

Que nos pida perdón el monje Antonio de San Miguel, por inculcar la rebeldía al cura José María Morelos.

Que nos pida perdón Francisco Xavier Palavicino Villarasa, perseguido por la Inquisición, por el “delito” de elogiar y defender la obra de Sor Juana Inés de la Cruz.

Que nos pidan perdón, también, los novohispanos José Mariano Beristáin, Juan José de Eguiara y Eguren, y Francisco Xavier Clavijero, por construir con sus obras el México criollo, y desmontar los prejuicios contra el Nuevo Mundo.

Que nos pida perdón Junípero Serra por haber recorrido la Sierra Gorda queretana y todo el desierto mexicano, para dejar en San Francisco, California, un testimonio de la grandeza mexicana.

Que nos pida perdón Francisco Xavier Mina, por entregar su vida a la edad de 28 años, en la guerra de Independencia.

Que nos pida perdón José Gaos, transterrado, por traer a México a Ortega y Gasset y a Xavier Zubiri.

Que nos pida perdón Manuel Azaña, refugiado y muerto en territorio diplomático mexicano.

Que nos pida perdón Alfonso Reyes por haber utilizado la lengua de Cervantes como nadie en el siglo XX, y por transformar una casa de España en El Colegio de México.

Que nos pida perdón José Vasconcelos, por creer en el espíritu mestizo de la raza cósmica.

Que nos pida perdón Lázaro Cárdenas, por tejer un lazo inmortal con España, al cobijar a los niños de Morelia.

Que nos pida perdón León Felipe, por su poema “Vencidos”.

Que nos pida perdón Tomás Pérez Vejo, por conocer como pocos la relación México-España.

Que nos pidan perdón Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Fernando del Paso, por recibir el Premio Cervantes de manos de una monarquía española.

Que nos pida perdón Agustín Lara, por delatar con un chotis que en México se piensa mucho en Madrid.

Que nos pida perdón Don Quijote de la Mancha, por haber cabalgado de aquel lado del océano Atlántico, y afirmar que por el honor y la libertad se puede y debe aventurar la vida… Los españoles que aventuraron su vida por México deben pedir perdón; y los mexicanos que amamos a España no tenemos perdón de Dios.

  • El autor es senador de la República.     
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