José Lima Cobos

La rapiña de los gobernadores y alcaldes del país no termina por ensalmo; se requiere convicción y conciencia social, que es difícil que adquieran en el corto plazo, pues están acostumbrados al abuso y a los excesos, al no existir consecuencias serías en su contra y más que nada se da la complicidad más extrema de que se tenga memoria, en esas agrupaciones inadmisibles, como la Conago y la creada por los munícipes como un sistema de presión o de auténtico chantaje.

No es producto de la ocasión y menos afán de servir con humildad a quienes supuestamente representan a sus comunidades, muchas de ellas, incomunicadas, sino el afán de enriquecimiento y acumulación de bienes personales, así, si se les investigara ha profundidad se sacaría a relucir que viven en la opulencia a costa de la miseria de las mayorías miserables, cuyos gobiernos estatales y municipales están en la quiebra absoluta por su despilfarro sin castigo.

Si se reconfirma que el pueblo “tiene hambre y sed de justicia”, elocuente se vio el comportamiento de los altos servidores –más que nada atracadores- de la nación cuando se reglamenta el artículo 127 constitucional -después de diez años de olvido- que precisa que nadie puede ganar más que el presidente de la república, pero oh, qué asombro cuando el ministro Alberto Pérez Dayan, integrante de la segunda sala de la Suprema Corte de la Justicia de la nación, concede contra esa ley la suspensión provisional para que no se aplique, contraviniendo, precisamente, la ley reglamentaria de las acciones de inconstitucionalidad y controversias, que en el artículo 64 prohíbe expresa y tajantemente que no procede esa suspensión, pero por formar parte de la corrupción salarial generalizada, sin embargo, ese poder judicial, alienta y estimula a los jueces y magistrados, para que promuevan un cúmulo de amparo y siendo parte y teniendo interés jurídico se cae en la aberración de irse contra la constitución política del país y la tesis de jurisprudencia de la misma corte -293/2011, que señala que al existir una prohibición en la ley de ley, no procede invocar un derecho internacional.

Lo anterior viene a colación a resultas de lo acontecido en Brasil, donde un juez –Moro- manipula para que la fiscalía impute responsabilidad, -sin ninguna prueba- al ex presidente Lula da Silva e impedirle su participación política en la contienda electoral que estaba en puerta y se le lleva a prisión y se le privan sus derechos políticos -similar a lo que hizo Fox, el exministro de la Corte Mariano Azuela y el fiscal Macedo de la Concha con López Obrador -para impedir su participación política- lo que propició el ascenso al gobierno del ultraderechista Bolsonaro, que en premio al juez, lo designa en el cargo de Ministro de Justicia.

Ahora, -apenas ayer- brota la  dignidad de la Suprema Corte y se determina que el expresidente Da Silva se le ponga en libertad y ello, no es más que resultado de la presión social, pues la crisis en ese país es cada vez más elocuente y la necesidad incuestionable de cambiar la política de corrupción y explotación social que se ha incrementado, -después de que el Gobierno anterior había liberado a más de cuarenta millones de brasileños de la miseria y pobreza- no queda otra salida que cambiar el esquema, lo se anuncia, por anticipado, que en las elecciones próxima, Lula da Silva podrá volver a la presidencia de ese país.

De ahí que en tanto en Brasil se luchó por un cambio profundo que se estaba logrando, aquí en México, ante el arribo de un gobierno, que quiere acabar con la corrupción y el saqueo del país, se enfrenta a una madeja de bandidos, de todos los niveles, que se niega a vivir en la justa medianía del servicio público y en su voracidad desmedida quieren más, sin antes observar las grandes carencias sociales, pues no quieren los recursos que supuestamente necesitan para derramarlos al pueblo, que son la mayoría, sino para satisfacer sus corruptelas que son insaciables.

Por lo mismo y a través de los grandes recursos expoliados y el control de los medios de comunicación, su embestida es cada día más férrea para hacer que el proyecto social fracase y volver al pasado porfirista que les dio grandes beneficios, pero lo peor es que se está cooptando a los morenistas que ya han caído en la ambición de acumular riquezas, por ello, internamente se está dando la división , que de continuar así, su líder moral, que es el presidente López Obrador tendrá que marcar la raya y desligarse de esa política negativa que algunos postulan y que si bien simularon su inclinación a favor de un cambio profundo, se están fugando, algunos de manera subrepticia o otros de manera ostensible y propiciar una desbandada similar a lo que sucedió con el Partido de la Revolución Democrática, o bien lo que se hizo con el Partido Revolucionario Institucional.

limacobos@hotmail.com

Twitter:@limacobos1 

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