Genaro Lozano*

Morena ganó 11 de 15 gubernaturas, retuvo la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados, ganó mayorías calificadas al menos 12 de 30 congresos locales y tendrá mayorías absolutas en otros 6 locales más. Morena pasó de ser un partido local a uno nacional. Los resultados no son nada malos para un gobierno que enfrentó la pandemia de Covid-19, con al menos 500 mil muertes, una crisis económica brutal, inseguridad y polarización. El Presidente tiene razones para celebrar. Sin embargo, los resultados en la CDMX parecen una hemorragia, un duro golpe en el corazón del lopezobradorismo. Las pérdidas de Morena merecen ejercicios de autocrítica y cambios necesarios.

Primero los datos. Morena perdió 6 alcaldías en las que gobernaba. Por primera vez, la persona titular de la Jefatura de Gobierno tendrá una mayoría de alcaldes de oposición. La alianza del PAN-PRI-PRD retuvo 3 alcaldías y ganó 6 más. Con ello, la oposición controlará 9 de 16 alcaldías. Sin embargo, la alianza no le quitó la mayoría a Morena en el Congreso de la ciudad. Ahí Morena continuará con 32 de 66 diputados.

Los resultados en la ciudad parecen una hemorragia, pero en realidad son una herida abierta. Si sumamos los votos de Morena, PRD, PRI y MC y PT el electorado capitalino sigue siendo de izquierda. El avance de 11 a 17 diputados del PAN es preocupante para quienes favorecemos una ciudad de libertades, ya que el blanquiazul ha sido el principal opositor a la construcción de los derechos progresistas en la CDMX.

Sheinbaum ha sido la mandataria local que mejor ha enfrentado la pandemia y ha continuado con la ruta de apoyar las causas progresistas y de izquierda que desde 1997 le dan identidad a la CDMX. Sin embargo, la misma jefa de Gobierno y su partido deben entrar en un periodo de autocrítica y reflexión. El avance de la coalición encabezada por el PAN podría ser el resultado de un voto de castigo a la narrativa diaria que minimiza y estereotipa al votante urbano de clase media. El Presidente los ha llamado “aspiracionistas y egoístas”. Esta narrativa es un lamentable error y el voto de castigo a Morena pudo encontrar en ese mensaje, en la manipulación de las conferencias de López-Gatell y, claramente, en el terrible incidente de la Línea 12 tres enormes motores para castigar a Morena en la ciudad.

Sin embargo, hay mucho más y el voto anti Morena en la ciudad también tiene razones propias. El Congreso de la CDMX ha sido muy opaco. Colectivos de transparencia lo han calificado como el más opaco de la historia. Además, las mayorías de Morena mandaron a la congeladora iniciativas como infancias trans, a pesar de que contaba con el apoyo de colectivos de la sociedad civil y del respaldo público de la misma jefa de Gobierno. Al inicio de la pandemia, colectivos de trabajadoras sexuales se molestaron con el desalojo que les hicieron de hoteles donde trabajaban y por la falta de apoyos. Las feministas de la ciudad también pudieron mostrar su voto de castigo por la fallida candidatura de Félix Salgado Macedonio y por la brutalidad policiaca en la CDMX, entre otros. Los colectivos de movilidad y ecologistas también se molestaron por la soberbia de la SEMOVI y de su titular, así como por los puentes elevados en donde hay humedales en Xochimilco. Desde hace meses, ciclistas protestan cada viernes por temas relacionados con movilidad. Además, todo lo bueno que pueda ser el trabajo de la Agencia Digital se opaca ante la confrontación, los regaños y la soberbia de su titular en las redes sociales. Finalmente, hay un vacío enorme que la Secretaría de Gobierno no parece llenar.

La caída para Morena en la CDMX debe tener diversas explicaciones. Toca a la jefa de Gobierno explorarlas todas, dejar de culpar a los medios y ver los errores propios y de su equipo. Pese al avance del PAN, la ciudad sigue siendo mayoritariamente de izquierda y con derechos garantizados por una reciente Constitución. El peligro de retrocesos no parece posible y ojalá que estos resultados hagan al gobierno de la CDMX aún más progresista y, sí, que se dé un buen baño de humildad.

@genarolozano      

  • Politólogo por The New School for Social Research e Internacionalista por el ITAM. Profesor en la UIA desde el 2007 y en el ITAM (2005-2012). Coautor de varios libros académicos como Same Sex Marriage in Latin America: Promise and Resistance, La política exterior de México y ¿Qué es Estados Unidos? Analista político en CNN y el IMER. Conductor del programa Sin Filtro, en Televisa. Fue Subdirector de la Revista Foreign Affairs Latinoamérica.
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