Álvaro Belin Andrade

En casi cinco años (enero de 2015 a junio de 2019), 14 mil 152 mujeres fueron asesinadas en México. Son casos que, según disposiciones legales deben indagarse de inicio como posibles feminicidios, aunque en el país se busca desaparecer el tipo penal y en Veracruz se hará al revés: hasta en tanto no se corroboren las hipótesis del feminicidio, se considerará simplemente homicidio doloso. 

Por desgracia, solo uno de cada cinco casos es clasificado e investigado de esta forma. Investigadoras y abogadas expertas en el tema advierten que, si bien no todos los homicidios de mujeres son feminicidios, los datos confirman que existe una subestimación del fenómeno que ignora criterios de la Corte, y que prueba una clasificación discrecional de parte de las fiscalías que además de afectar el esclarecimiento de casos que sí son feminicidios, impide retratar la dimensión del problema. 

Pongamos de ejemplo a Veracruz, donde el manoseo político de las cifras impide ver con precisión la dimensión real del feminicidio, en que el estado está en los primeros lugares a nivel nacional. 

El paso de Jorge Winckler por la Fiscalía estatal ayudó a ello, y lo sigue permitiendo la intención del gobierno morenista de corregir una maniobra legada por el yunismo para afectarlo.

En efecto, durante la gestión del prófugo exfiscal hubo dos manipulaciones sumamente claras: en los tiempos en que gobernó el panista Miguel Ángel Yunes Linares, la FGE entregó al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) datos en que la mayoría de los homicidios violentos contra mujeres se clasificaron en el genérico de homicidios dolosos, mientras que la cifra de feminicidios fue sumamente bajo. Con ello se buscó bajar la presión nacional en un contexto en que Veracruz ya contaba con dos alertas de violencia de género y amenazaba con emitirse una tercera.

Una vez que el gobierno de Morena inició su andadura en diciembre de 2018, el fiscal sembrado por Yunes trastocó radicalmente el tema, determinando que todo homicidio contra mujeres fuera considerado feminicidio, desapareciendo de las cifras estatales la existencia de homicidios dolosos contra mujeres.

La fiscal encargada Verónica Hernández Gadáns, de entrada busca reclasificar las carpetas que tengan que ver con homicidio doloso contra mujeres, para determinar cuáles sí y cuáles no deben integrarse como feminicidios.

Primero homicidio doloso, y después averiguan

Más recientemente, la Fiscalía de Veracruz ha determinado que no se compartirán datos de feminicidios al SNSP hasta que esté debidamente comprobado que lo son, por lo que inicialmente serán clasificados como homicidios dolosos en que las víctimas son mujeres. 

Por eso, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, quien da su vida por sus colaboradores, ha señalado que en enero el número de expedientes de feminicidio se ha reducido en un 70 por ciento, lo que va contra lo que dice su propia encargada de despacho de la Fiscalía General del Estado, pues tendría que esperar a que se completen las investigaciones y, en caso necesario, se reclasifique el delito.

En efecto, en unas semanas o meses, la FGE podría dar la sorpresa de pedir al SNSP una actualización de datos, en caso de que del total de homicidios dolosos contra mujeres reportado resulte que un porcentaje sí cumplió con las hipótesis del tipo penal del feminicidio y, por tanto, los tres casos de los que habla el gobernador pueden ser más, muchas más.

¿Qué dicen las leyes sobre el feminicidio?

Los códigos penales locales y el código federal establecen que los homicidios de mujeres que ocurren en ciertas circunstancias (como en un contexto familiar o cometidos por la pareja o una persona cercana) son crímenes más graves, pues se aprovecha la condición en que las víctimas se encuentran por el hecho de ser mujeres. Y por tanto deben ser indagados como feminicidio.

Criterios de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia establecen que en todo homicidio de mujeres en condiciones de violencia debe verificarse la posible comisión de un feminicidio. 

Incluso un acuerdo del Consejo Nacional de Seguridad publicado en el Diario Oficial de la Federación en febrero de 2018 estableció que todas las muertes violentas de mujeres deben ser indagadas por las fiscalías con protocolos de feminicidio.

Pero los datos que las fiscalías aportan al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad arrojan, en el mismo lapso de los datos de INEGI, un registro de 3 mil 233 mujeres víctimas de posible feminicidio en carpetas de investigación iniciadas por el Ministerio Público.

Lo anterior significa que solo un 22.84% de los asesinatos de mujeres, una quinta parte, son clasificados inicialmente como feminicidio y por tanto indagados como tales. El resto quedan clasificados como homicidios dolosos convencionales

Los apodos de los gobernadores de Veracruz

En su cuenta de Facebook, el buen amigo Carlos Manuel Cruz Meza publicó una  anécdota política con mucha salsa sobre nuestros últimos 15 gobernadores:

Desde 1950, se inició en Veracruz una tradición en la que se le impone al gobernador en turno un sobrenombre de acuerdo a su desempeño, sus características físicas, sus virtudes o defectos. Este apodo siempre comienza con “ch” y debe tener dos sílabas. A continuación, la lista completa de los quince gobernadores en estos setenta años, con sus apelativos respectivos:

Marco Antonio Muñoz Turnbull: “El Chulo”.

Antonio M. Quirasco: “El Chato”.

Fernando López Arias: “El Chueco”.

Rafael Murillo Vidal: “El Chocho”.

Rafael Hernández Ochoa: “El Charro”.

Agustín Acosta Lagunes: “El Choto”.

Fernando Gutiérrez Barrios: “El Cheriff”.

Dante Delgado Rannauro: “El Chavo”.

Patricio Chirinos Calero: “El Chupes”.

Miguel Alemán Velasco: “El Chafa”.

Fidel Herrera Beltrán: “El Chango”.

Javier Duarte de Ochoa: “El Chancho”.

Flavino Ríos Alvarado: “El Chacha”.

Miguel Ángel Yunes Linares: “El Chucky”.

Cuitláhuac García Jiménez: “El Chairo”.

Polvo de gis

La Senadora galante… y olvidadiza… Ahora resulta que la senadora Claudia Esther Balderas no conoce al conductor de su camioneta mientras ella viajaba como copiloto, que atropelló a un motociclista, se resistió violentamente a su detención y le fue hallada cocaína. Ya hemos comentado que el susodicho Mario Espinoza Zetina hace tiempo que es su pareja sentimental, lo tiene cobrando en el Senado como su asesor, y en el video que circuló en redes sociales en que es bajado por la fuerza por tres elementos policiacos de la Ciudad de México, ella graba con su celular los hechos, trata de defenderlo y para lograrlo desvela su cargo de Senadora de la República (por Veracruz, para nuestra maldita vergüenza), con lo que logra la liberación de su ‘ayudante’. En declaraciones a la prensa capitalina, la oriunda de Coatzacoalcos negó que El Gato (como apodan al ‘asesor’) trabaje con ella o sea su personal de confianza, y respecto a la bolsa con cocaína que le descubrieron al mancebo en su pasaporte, respondió: “¿Quién en su sano juicio pone algo en su pasaporte? No es mi personal de confianza, si tú me pides la camionera, yo te la presto”. ¿Será que la presta sólo si la llevas de copiloto? Así la calidad de los legisladores de Morena… 

Sarita con Colmenares… El martes pasado, el Auditor Superior de la Federación, David Rogelio Colmenares Páramo, no sólo aprovechó su visita oficial a Xalapa para reunirse con el gobernador Cuitláhuac García Jiménez y, al día siguiente, participar al lado del titular de la Sefiplan, José Luis Lima Franco, en un ciclo de conferencias sobre el manejo de los recursos federales que, por lo visto, serán más vigilados. Además de poner en el tapete que irán los gobiernos estatal y federal contra Miguel Ángel Yunes Linares, inicialmente por 350 millones de pesos que no están comprobados y que estaban destinados al sistema de videovigilancia, además de otros asuntos no menores de corrupción en la SEV, el auditor superior se dio tiempo para conocer la joya de los museos de la ciudad, el de Antropología (MAX), el que recorrió con una guía de lujo, la doctora Sara Ladrón de Guevara, rectora de la UV, antropóloga, investigadora y exdirectora del Museo. Todo parece indicar que salió muy complacido de conocer las culturas milenarias de Veracruz…

Ricardo Ahued ¿calma? a sus tribus… Luego de levantar ámpula en su larga visita a la ciudad, a la que no vino precisamente a hacer corte de caja de sus negocios mercantiles, el actual director general de Aduanas, Ricardo Ahued Bardahuil, debió apaciguar a sus huestes y tratar de enmendar la impresión que dio de que venía a zopilotear a Cuitláhuac García Jiménez y, de paso, a su secretario de Gobierno, algo en lo que todos parecemos coincidir pese a su mensaje en Facebook de este jueves 27 de febrero: “El encargo que el Sr. Presidente nos encomendó en la Administración General de Aduanas, es de una gran responsabilidad y desde hace siete meses me mantiene ocupado para dar los mejores resultados al país”. Y añade no sin cierta virulencia: “Es lamentable que los enemigos de Veracruz pretendan utilizar mi nombre para denostar y crear escenarios de confrontación que no existen, soy un hombre respetuoso de quien gobierna, destaco los aciertos y señalo constructivamente los desaciertos. Desde mi posición mi compromiso siempre será dar lo mejor de mi (sic) y nunca defraudar la confianza que han depositado en mi persona”. Pero pocos le creyeron. Como dice uno de sus fans en un comentario a su publicación: “Ricardo Ahued será gobernador, lo único que está por verse es si en 10 meses o en 5 años”. O sea, las calenturas seguirán y algunos hasta creerán que es coronavirus…

Frases sin disfraces

“Uno de los más grandes errores es juzgar a los políticos y sus programas por sus intenciones, en vez que por sus resultados”. Milton Friedman

Comentarios y observaciones: belin.alvaro@gmail.com

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