Luis Arturo Ugalde Álvarez

No excederá de quince meses, a partir del 20 de enero de este año, fecha de su toma de posesión, en que se obligue a Donald John Trump a dejar el cargo.

Los grupos y sectores financieros más poderosos de EE UU, incluyendo a destacados líderes republicanos, se verán obligados para entonces a requerir a la Cámara de Representantes la presentación formal de las acusaciones que resulten contra Trump, por haber observado comportamiento incompatible con la función encomendada, dando lugar a que el Senado determine su culpabilidad e imponga la sanción que consistiría en la separación del cargo.

La acumulación de faltas graves y delitos por exceder y abusar del poder presidencial, comprometer los intereses económicos y políticos de la Unión Americana ante la comunidad internacional, y el descontento en múltiples estados y ciudades de EE UU, habrán sido, entre otras, las causales que pesen en su contra. Culminaría con ello el proceso de Impeachment o juicio político previsto en la normatividad constitucional de aquel país.

La destitución también podría ocurrir mediante la vía judicial prevista en la Sección 4 de la Enmienda XXV de la constitución estadounidense, que establece que “Cuando el Vicepresidente y la mayoría de los principales funcionarios de los departamentos ejecutivos (…) trasmitieran al Presidente pro tempore del Senado y al

Presidente de Debates de la Cámara de Diputados su declaración escrita de que el Presidente está imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo, el Vicepresidente inmediatamente asumirá los derechos y deberes del cargo como Presidente en funciones”.

En cualquiera de las dos formas que políticamente se decidan, se reconocerá que Donald Trump está incapacitado para desempeñar las funciones de mandatario.

Este pronóstico se soporta en la frecuencia, incidencia y gravedad de tantos dislates, amenazas, desplantes de intolerancia y decisiones arbitrarias que a diario Donald Trump toma, de cuyas consecuencias en perjuicio del mundo y de la propia Unión Americana, harán necesario prescindir de este autoritario Calígula, antes de producirse una crisis política global que pondría en peligro incluso la paz, pues Estados Unidos es la potencia nuclear número uno del planeta.

Su gobierno va de escándalo a escándalo. Poco antes de asumir la presidencia, exigió a los fabricantes norteamericanos de autos a retirar sus inversiones de México, amenazándoles que de no hacerlo aplicaría elevados aranceles a la importación. Nuestro país es el séptimo fabricante mundial de automóviles al producirse tres millones y medio de unidades anualmente. Por nuestros puertos, sobre todo por Veracruz, se exporta la mayor parte de ese volumen.

Esa medida perjudicará tanto a nosotros como a su propio país, no sólo al obligar a sus ciudadanos a pagar en el precio el arancel que se aplicara, sino también porque los vehículos aquí producidos no son en todas sus partes mexicanos. Sus componentes son de otros lugares, sobre todo de Estados Unidos y en menor proporción de hechura nacional. De manera que en México la fabricación consiste en procesos de ensamble, para lo cual se cuenta con mano de obra eficiente y técnicamente preparada.

Recién nombrado presidente, humilló a sus servicios de inteligencia, colisionó con Google, Apple y Facebook y maltrató a Malcom Turnbull, primer ministro de Australia, poniéndole fin en forma abrupta a una llamada telefónica que sostenían.

A la semana de protestar el cargo, en busca de terroristas ordenó un ataque aéreo de gran envergadura sobre el poblado de Baida, en la República de Yemen, que dejó más de sesenta muertos, en su mayoría civiles mujeres y niños así como milicianos de Al Qaeda, cuya respuesta fue de venganza próxima.

Uno de sus primeros actos de gobierno consistió en imponer severa restricción a siete países de mayoría musulmana a cuyos ciudadanos se les prohibía ingresar a los Estados Unidos. Con ese motivo, destituyó a un fiscal general que consideró improcedente la orden. Luego de un largo debate y de múltiples manifestaciones y tumultos de pasajeros varados en los aeropuertos y aduanas, los jueces que conocieron del asunto acordaron rechazar la instrucción presidencial, lo que finalmente ratificó un tribunal federal.

Su política exterior es de pronóstico reservado. Los principales diarios norteamericanos han señalado que en el laboratorio de ideas de Washington, pieza fundamental del establishment y que ha sido denostado por el presidente electo, el pasmo y la inquietud dejan paso al realismo. Cinco días antes de la toma de posesión, los expertos se sorprendieron al escuchar lo que Trump expuso ante los medios: “Mano tendida a Rusia, respaldo entusiasta al Brexit y crítica contra Angela Merkel, la OTAN y la UE”. Desde entonces con insistencia procura “congraciarse con Rusia para disminuir al gigante chino”.

Durante la campaña, Donald Trump calificó a Vladimir Putin de líder fuerte con el cual le encantaría tener una buena relación. En esos días ambos informaron a los medios sobre sus intenciones de fortalecer y modernizar las fuerzas armadas de las dos naciones, con especial énfasis en el potencial nuclear. (El Universal, 22-12-2016 y principales diarios).

Ante el insólito anuncio, Jason Miller, vocero del equipo de transición de Trump, se apresuró a anunciar que “el presidente enfatizó la necesidad de mejorar y modernizar la capacidad de disuasión de EE.UU, como una medida vital para buscar la paz mediante la fuerza”. Así que en vez de un desarme nuclear progresivo, como lo planteaba Barak Obama, la mala noticia es que los dos líderes mundiales se proponen lo contrario.

Respecto al acuerdo que el 13 de julio de 2015 tuvo Obama con Irán levantándose a ese país las sanciones a cambio de garantías de no proliferación de armas nucleares, lo que se consideró en su momento como “entendimiento histórico para el proceso de pacificación en oriente medio”, Trump ahora se propone “desmantelar ese acuerdo como prioridad número uno, porque fue el peor de los acuerdos que creo haber visto negociarse”. Esto es un riesgo de conflicto bélico, porque Irán, en tanto gran productor de uranio, es un actor clave en el conflicto sirio y un rival histórico de Arabia Saudita y de Israel.

En cuanto al cuidado y protección del medio ambiente, Trump sostiene que “el argumento científico que señala al hombre como causante del cambio climático es ficticio”. Anunció que cancelará el Tratado Internacional sobre Cambio Climático, conocido como Acuerdo de París 2015.

En materia comercial, el lunes 27 de febrero Donald Trump cumplió sus amenazas al firmar una orden ejecutiva para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y retirar a su país del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP). Además ya sugiere retirar a Estados Unidos de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Federico Berrueto, analista político, advierte con razón que México no debe perder de vista que Trump es la parte visible de una poderosa corriente antimexicana de la sociedad estadounidense que lo llevó al poder y que Europa y los países orientales también están a la defensiva de lo que ocurra, en tanto que el mundo se asume vacilante en la nueva era donde Estados Unidos ahora juega un papel desestabilizador del precario equilibrio existente. (Milenio. 2017-02-12)

Ante la elevada volatilidad en los mercados financieros y los twitazos de Donald Trump, Cristine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió recientemente que los flujos financieros y el comercio de México se verán afectados, y que las tendencias proteccionistas que impondrá el gobierno de Estados Unidos agravarán el problema.

Esas razones dieron la pauta para que esa institución redujera su pronóstico de crecimiento económico para 2017 de nuestro país, situándolo en sólo 1.7%, en lugar del 2.3 % que había previsto en octubre anterior.

Los granjeros de los estados limítrofes con México están arrepentidos de haber votado por Trump. Ellos han sido toda la vida los empleadores de los mexicanos indocumentados. Desde los años cincuentas es una tradición que para levantar las cosechas los granjeros se ponen de acuerdo con el Departamento de Trabajo del gobierno de los Estados Unidos para dejar pasar a los mexicanos a trabajar en los campos agrícolas, cubriéndoles salarios inferiores a los que corresponderían a ciudadanos norteamericanos, mientras que la Patrulla Fronteriza o “migra”, se hace de la vista gorda. Cuando concluye el ciclo agrícola y el trabajo está realizado, los mismos agentes migratorios hasta les ayudan ubicándolos cerca de la frontera rumbo a México.

A eso se debe la alarma y decepción de los patrones. Temen perder millones de dólares al deportar a la mayoría de sus trabajadores. “Si sólo tuviéramos trabajando a trabajadores legales, algunas partes de esta industria y esta región no existirían…Estas personas (inmigrantes indocumentados) han trabajado siempre para nosotros y dependemos de ellos”, dicen los granjeros del Valle Central de California, la región que más alimento produce para el país. “Además se perderán millones de dólares porque no podremos exportar nuestros productos a México que es nuestro gran mercado”. Igual están en Texas, Nuevo México y en los principales centros agrícolas y comerciales de los Estados Unidos. (Harold Mc Clarty en The New York Times y en #EpicFail esbarrio.com)

Saul Lopez Noriega y Javier Martin Reyes, Investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), al describir la viabilidad del Impeachment aplicado a Donald Trump, enumeran algunas causales relevantes que ya son objeto de denuncias en contra del actual inquilino de la Casa Blanca. La primera denuncia se formuló por Conflicto de Intereses, ya que el presidente mantiene su participación en el fideicomiso que guarda sus activos comerciales y financieros de sus negocios inmobiliarios y de hotelería, aunque dijera cuando tomó posesión, que sus hijos Donald y Erick se harían cargo de esos negocios. Una más se ventila por desacato judicial al criticar ferozmente a los jueces que emiten fallos en su contra, lo que se traduciría como “delitos y faltas graves”.

El diálogo con EE UU será largo y difícil. Nadie creyó lo que dijeron Rex Tillerson, Secretario de Estado de EE UU, y John Kelly, su homólogo de Seguridad Nacional, durante la visita oficial que el 22 de febrero efectuaron en México, porque sus pronunciamientos resultan contradictorios con lo que decide y lleva a la práctica Trump, y esa actitud parece ser la línea que mantendrá durante su ejercicio presidencial.

Su discurso nacionalista contrario a la inmigración que presentó el martes 28 de febrero ante el Congreso, reitera sus intenciones de campaña: formular un proyecto de Ley de Inmigración, deportar a todo indocumentado “con antecedentes criminales” que resultaría equivalente al dicho porfiriano: “primero lo detienes, lo deportas y luego averiguamos”; y riendo insistió: “construiremos un gran gran muro en nuestra frontera sur”. Ahí mismo solicitó incrementar en 54 mil millones de dólares el presupuesto de Defensa Militar, que incluye gran parte para armamento nuclear, preparando así una competencia comercial y de poder contra China, uniendo intereses con Rusia, según su peligrosa tesis.

Se pueden seguir enumerando más hechos de la política de Estado que apenas en menos de dos meses se propone Donald Trump. Pero bastaría lo hasta aquí expuesto para considerar que la destitución del tirano pronto será necesidad del mundo ante el peligro que representa. El pronóstico de su dimisión, ocurrirá seguramente, a más tardar, en el tiempo que señalo.

Coadyuvando con ese propósito, la estrategia mexicana pudiera tomar en cuenta las siguientes acciones y recomendaciones:

1).-Nuestro gobierno y todos los mexicanos debemos exaltar-y difundir ante las naciones a través de todos los medios y foros, las barbaridades, insensateces, amenazas, contradicciones, errores y locuras que de continuo hace y decide Donald Trump.

2).-Tomando en cuenta que las ciudades que se consideran “ciudades santuario” desarrollan acciones para acoger y proteger a migrantes, la población méxico americana y los que permanecen y aun trabajan en dichas ciudades, serían caja de resonancia para incrementar la difusión de lo que ocurre.

3).-Los contenidos de la difusión que se recomienda, se orientarían a concientizar a la humanidad para impedir que el presidente narcisista, xenófobo, racista y antiinmigrante, siga haciendo daño, exaltando el principio de que la democracia representativa es y seguirá siendo el modelo de gobierno a seguir; que la actual circunstancia está fomentando la división dentro del propio Estados Unidos y que los propios norteamericanos serán quienes corrijan el disparate electoral cometido, justo en una nación tan próspera con una democracia tan antigua, modelo para muchos y de gran prestigio. 

4).-En las negociaciones y trato con el gobierno estadounidense, nuestro gobierno deberá mantener con firmeza y dignidad su posicionamiento sustentado en los principios de “soberanía nacional, respeto al Estado de derecho, visión constructiva y propositiva, integración de Norteamérica y negociación integral”, basándose en los 10 objetivos que en materia de política exterior formuló el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, el día 23 de enero del año en curso.

5).-.Además de las medidas de apoyo adoptadas por la Secretaría de Relaciones Exteriores para mejorar la comunicación entre sus consulados con el fin de proporcionar la ayuda legal y humanitaria a los migrantes en EE UU, es urgente que en coordinación con otras entidades de gobierno y con la ayuda de las ONGs, se brinde protección a niñas, niños y adolescentes que migran con sus padres.

6).-Es momento de proponer y negociar, por parte de nuestro gobierno un Convenio Bilateral con el Gobierno de EE UU en materia migratoria, a fin de regular el paso y la relación laboral temporal de trabajadores mexicanos en las distintas actividades agropecuarias, comerciales y de servicios que requiere el mercado laboral estadounidense. El último convenio tuvo lugar a petición de los norteamericanos, poco antes de iniciada la segunda guerra mundial.

Al ocurrir la destitución de Donald Trump, todos habremos contribuido a recuperar la confianza en el proceso democrático en el mundo, ahora extraviado. Para nuestro país nuestra meta debe ser, como bien afirma el destacado jurista Ignacio Morales Lechuga, lograr cambiar el discurso xenófobo y agresivo, por un mutuo entendimiento que genere una mayor bonhomía a ambas naciones y sus ciudadanos.

Servidor púbico, observador político.   uluarturo100@hotmail.com

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