Guadalupe Loaeza*

Decía el cineasta y dramaturgo francés Sacha Guitry que no había nada más misterioso que una pareja: ¿por qué siguen juntos si se odian?, ¿por qué se separan si no pueden vivir uno sin el otro?, ¿de qué platican por las noches si, durante el día, no se dirigen la palabra?, ¿por qué dejan de hacer el amor si tanta falta les hace?, ¿qué tanto los unen, hasta que mueran, sus respectivos resentimientos? y, por último, ¿por qué se casaron?

Lo mismo me pregunto en relación al matrimonio de Donald Trump y Melania Knauss: ¿seguirán juntos a pesar de la derrota y de todos los escándalos que ha causado el todavía presidente de Estados Unidos durante su gobierno? ¿Qué pensará Melania de todas las infidelidades de su marido, sus mentiras, sus fobias, sus inseguridades e hipocresías? ¿Cómo le explicará a su hijo Barron, “el discreto adolescente” de 14 años (más alto de estatura que sus padres), por qué la mitad de Estados Unidos odia a su papá y claman por el impeachment? En el fondo de su corazón, ¿estará Barron de acuerdo con los demócratas para que su padre reciba un juicio político y de paso un juicio como mal papá? ¿Qué tanto serán cómplices madre e hijo frente a este personaje tan siniestro, ignorante, misógino, racista, decadente, manipulador y, por añadidura, viejo, gordo y calvo?

Volvamos a los Trump, él políticamente muerto, y ella, viuda de un marido cuyo amor, suponemos, murió hace muchos años. ¿Qué pasará con esta viuda tan bonita, y con unos enormes deseos de saber realmente quién es, al dejar de ser la primera dama, “insípida, fría y distante”? Seguramente muchos pensarán que Melania se casó con Trump por dinero, por el poder y por el status. Bien a bien no sabemos. Lo que no ignoramos, porque lo hemos constatado en las fotografías y en muchas crónicas de la prensa, es que Melania no es feliz. Free Melania, decían muchos carteles en la marcha de mujeres en Washington cuando Trump tomó posesión como Presidente, y a su lado, veíamos a una mujer de expresión triste, quien jamás sonrió durante todo el evento.

Curiosamente, en la carta de despedida de Melania, además de “condenar completamente” el asedio al Capitolio, ya que el país “debe sanar de una forma civilizada” y “la violencia nunca es aceptable”, la primera dama hace un balance de los cuatro años en la Casa Blanca, a los que llamó “el honor de mi vida”. Igualmente, en su misiva se lamentó de las muertes por el Covid-19, “el enemigo invisible” y mandó sus condolencias para las familias en duelo. Contrariamente a su marido, que aún no ha reconocido su responsabilidad en el asalto al Capitolio, Melania añadió a su comunicado: “Ruego a las personas que detengan la violencia, que nunca hagan suposiciones en virtud del color de la piel ni usen la diferencia de ideologías políticas como base para la agresión y la crueldad. Debemos escucharnos los unos a los otros, centrarnos en lo que nos une y sobreponernos a lo que nos divide. (…) Lo más importante, pido curación, gracia, comprensión y paz para nuestra nación”.

¿Son o no son sinceras las palabras de Melania? Si lo fueran, ¿por qué entonces vive con un hombre que hace suposiciones en “virtud del color de la piel”, que no escucha a nadie, que jamás lo hizo respecto a la amenaza del coronavirus y que hace todo por dividir? Hay que decir que durante el fatídico miércoles 6 de enero de 2021, día de los disturbios al Capitolio, Melania estaba muy ocupada en una sesión de fotografías de los tapetes y objetos de la Casa Blanca. Incluso dijo a CNN que le gustaría hacer un libro con todas estas antigüedades y objetos históricos. No hay que culpabilizarla por esta aparente trivialización, ella jamás se imaginó que a tan solo unos metros de distancia se estaba organizando, por instancias de Donald Trump, un terrible asalto al Capitolio. ¿Se lo reprochó una vez que se enteró? ¿Pudieron discutir sobre estos terribles hechos? O como sucede en millones de parejas, ¿esa noche tampoco hablaron?

Metiéndome en donde no me corresponde y con todo respeto, le diría a la primera dama: “Be free, Melania! No te vayas a vivir a Mar-a-Lago en Florida con ese señor tan tóxico y peligroso debido a su enorme ego. Huye de la familia Trump, tan extraña y perversa. Negocia muy bien tu divorcio. Exige una súper pensión y por supuesto la tutela de tu hijo. Escribe tus memorias y cuenta todo, todo. Cuéntanos acerca de tus experiencias, tus viajes, y participaciones políticas, pero sobre todo, compártenos tus silencios y soledades como la primera dama más infeliz de la historia de la Casa Blanca”.

gloaezatovar@yahoo.com      

  • Descubrió quién es gracias a la escritura y al periodismo. Ha publicado 43 libros. Se considera de izquierda aunque muchos la crean “niña bien”. Cuando muera quiere que la vistan con un huipil y le pongan su medalla de la Legión de Honor; que la mitad de sus cenizas quede en el Sena y la otra mitad, en el cementerio de Jamiltepec, Oaxaca, donde descansan sus antepasados. Sus verdaderos afectos son su marido, sus hijos, sus nietos, sus amigos y sus lectores

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