Carlos Elizondo Mayer-Serra*

“Acción y efecto de montar una obra teatral”. Así define la Real Academia Española la palabra “montaje” en su cuarta acepción.

La mañanera es un montaje diario. Una eficaz puesta en escena a través de la cual el guionista, director y primer actor, AMLO, nos va llevando por los temas del día. No suele ser alguno de los graves problemas del país, sino el reflejo de sus propias preocupaciones y obsesiones. Es un Presidente que gobierna desde la palabra y el drama. Que desvía la conversación pública lejos de sus muchos fracasos.

Un video de una falsa vacunación en el brazo de un anciano debió haber llevado a revisar la forma de vacunar. Las largas colas de adultos mayores son en sí mismas un escándalo que obligaría a repensar la estrategia. El retraso frente a lo prometido merecía por lo menos una explicación. AMLO nunca pide perdón. Su pecho no es bodega y arremete contra sus críticos.

Claro que iba a llevar a todo tipo de burlas el inyectar aire a un adulto mayor. ¿Se imaginan cómo AMLO hubiera ridiculizado a Calderón si durante su gobierno hubiera sucedido lo mismo?

Para AMLO fue sospechoso que las benditas redes sociales reaccionaran con tanto vigor. Concluyó que el video era un montaje. Y para distraer, se dedicó a hablar de uno de hace 16 años: la recreación para el programa de televisión de Carlos Loret, quien le ha sacado muchos trapitos al sol, del momento en que atraparon a Florence Cassez y su novio, Israel Vallarta, presuntos secuestradores. Le detención existió, pero horas antes.

En el caso de los montajes de AMLO, muchas veces se representan dramas que construyen una realidad alterna. La quinta acepción de la Real Academia define aún mejor a la mañanera: “Aquello que solo aparentemente corresponde a la verdad”.

De todos los montajes de esta administración, la joya, en términos de construir una realidad alterna, no es el espectáculo televisado con cada llegada de lotes de vacunas, ni la no rifa del avión, sino la presunta inauguración del, aún obra en marcha, aeropuerto Felipe Ángeles en Santa Lucía, que consistió en un vuelo de AMLO desde el aeropuerto capitalino al inconcluso aeropuerto, seguido del aterrizaje de 4 aviones comerciales sin pasajeros. ¿Cuántos leales seguidores de AMLO no estarán hoy convencidos de que Santa Lucía está terminado?

Son eficaces sus montajes. Sigue teniendo altos niveles de aprobación a pesar de sus muchas promesas incumplidas. Puede hacer las más absurdas afirmaciones y salir ileso. A Fox lo tundieron por haber llamado “José Luis Borgues” a Jorge Luis Borges.

Es normal, aunque perverso, que, sin contrapesos, el presupuesto público refleje crecientemente lo que AMLO quiere: para el 2022 los rubros de mayor crecimiento programado son el de las pensiones, por su ocurrencia de disminuir la edad de la pensión obligatoria, y el Tren Maya. Esto en detrimento de rubros más necesarios. No crece el presupuesto de salud. Tampoco el dedicado a construir y mantener caminos. Todo el dinero para los deseos del señor Presidente.

Lo más disfuncional de este gobierno es que el diseño de futuros montajes supedite decisiones incluso en temas críticos como la estrategia de vacunación. Unos 23 mil maestros de Campeche han sido inoculados. No estaban contemplados en el programa original de vacunación. El objetivo, hacer un montaje: volver a clases presenciales en ese pequeño estado y convencer al público de que pronto se reanudarían en el resto del país. El teatro canaliza las expectativas. “Pronto le tocará a tus hijos… Vamos bien”.

Montaje es también, según la Real Academia, “Ajuste y acoplamiento de las diversas partes de una joya”. Esta presidencia pasará a la historia como la mayor joya de comunicación de nuestro país. La pregunta es cuándo la realidad la va a alcanzar; cuándo el público verá que buena parte de lo presumido era teatro, entretenido, pero teatro.

@carloselizondom    

Carlos Elizondo Mayer-Serra, politólogo (Oxford) e internacionalista (El Colegio de México), se ha dedicado a investigar la tensión que existe entre lograr gobernarnos democráticamente y crecer económicamente. Su más reciente libro, Los de adelante corren mucho: Desigualdad, privilegios y democracia, discute esta tensión para el caso del continente americano. Es profesor de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey. 

Publicidad