Manuel J. Jáuregui

Cuando llegó al poder, la 4T desmanteló el sistema de salud y anunció la creación de organismos que se encargarían, entre otras cosas, de distribuir las medicinas. El pretexto, el universal y omnipresente, es que “había mucha corrupción”. Con el actual sistema la corrupción persiste, pero la novedad es que NO HAY MEDICINAS. Reemplazaron un sistema que funcionaba, con deficiencias, pero trabajaba, y lo sustituyeron por uno improvisado que no funciona.

Sin ton ni son VETARON farmacéuticas, cancelaron proveedores y comenzaron a dar palos de ciego, todo al chilam balam, así como dicen que se construyó la Línea 12 del Metro que se colapsó MATANDO a 26 personas, y como actualmente se construye el Tren Maya. Esto es, con mucha prisa y muy poco cuidado.

No estamos, que quede claro, a favor de los bloqueos de las vías públicas, mas es entendible la frustración, la desesperación, la angustia de los PADRES de niños con cáncer que protestaron ayer en la CDMX porque no hay para sus hijos las MEDICINAS que requieren.

Antes de paralizar por tres horas el acceso al aeropuerto (el viejo, obviamente) fueron a Palacio Nacional y no los pelaron. Nadie los atiende, pese a que sus quejas son fundadas y sus necesidades muy reales. La queja no es nueva, la falta de medicinas data desde casi casi el inicio del AMLATO, por ello nos parece entendible la angustia por la que pasan estos padres: ¡nadie resuelve el problema!

Pese a reiteradas promesas, pese a que son bien sabidas las deficiencias en la entrega de medicamentos oncológicos y de otro tipo, el que iba a ser un nuevo sistema maravilloso no sirve para maldita la cosa. Ni lo arreglan ni lo quitan: contentos se muestran en la 4T con nadar en la mediocridad sin esforzarse por atender a la gente de manera amplia y satisfactoria. Por eso hacen bien en PROTESTAR los padres de familia, provenientes de la CDMX, del Estado de México y hasta de Veracruz: no hay otra forma de que les haga caso un Gobierno SORDO y ciego que ni quiere ver, oír o atender.

Tan obsesionado está con una agenda política desquiciada y desquiciante, un día el Presidente INSULTA a la clase media, al otro se disculpa, luego vuelve a arremeter contra ésta mientras DISTRAE la atención tocando el mal son de su cantaleta de “reforma constitucional”. Ahora dice que la quiere para “rescatar” a la CFE y para integrar la Guardia Nacional a la SEDENA, lo que representa una espectacular REVERSA al pretexto que usó originalmente para crearla como “organismo civil”.

Pero también, ¡y aguas con esto!, para crear un nuevo INE, algo con lo que ha amenazado hasta la saciedad y que no le gusta a la gente, es más, ¡le chocó! Tanto así que le quitaron la mitad del territorio de su antes bastión, la Ciudad de México, y le hicieron perder en la Cámara más de 50 curules.

Lo cual motiva a pensar que el señor delira fuerte o está obcecado con un proyecto personal, pues si no pudo reformar la Constitución cuando su partido tenía 50 curules más, menos podrá ahora que su “movimiento” ha perdido ímpetu y mostró su talón de Aquiles. De paso revelando el verdadero rostro que esconde tras un mar de palabras “bonitas” (que sale muy caro, que está al servicio de los fifís, de los conservadores, de los neoliberales, o hasta de Lex Luthor), pero que sirven solo para encubrir malísimas intenciones.

De la misma manera, ya muy poca gente -quizá solo una parte de la que recibe dádivas del Gobierno- le compra esos rollos a este régimen, tan repetitivo, tan necio, tan poco imaginativo, que aburre y harta porque no sabe tocar más que un SOLO acorde, y éste lo repite y lo repite 24/7, creyendo que por mucho repetir las falsedades se convertirán en verdad.

Mientras la grilla ocupa el 100 por ciento de su tiempo NO HAY Gobierno y, en consecuencia, NI MEDICINAS, ni paz social, ni crecimiento económico, ni creación de empleos, ni acuerdos incluyentes, ni buenas relaciones con el vecino norteamericano, ni concordia y menos justicia, pues hasta nuestra Suprema Corte quiere COOPTAR. ¿No será momento de aprenderse otra cantaleta?    

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