Agustín Basilio de la Vega

“(…) serán ceniza, mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado”. Quevedo.

La Iglesia Católica ha perdido un sacerdote muy querido: el padre Gilberto Suárez Rebolledo quien dio ejemplo de amor al estudio, de trabajo incansable y de servicio del prójimo. Presbíteros, religiosas, exseminaristas y laicos lo recordamos con mucho cariño.

El pasado domingo, la Arquidiócesis de Xalapa anunció que quien fuera su  Vicario General y Párroco de la Basílica Menor de Nuestra Señora de Guadalupe había perdido la vida. El padre nació en Xalapa en diciembre de 1958, estudió el bachillerato en el Colegio Preparatorio; Humanidades y Filosofía en el Seminario Regional de Veracruz; y los estudios de Teología así como la Licenciatura en Sagradas escrituras, en la Universidad Pontificia de México. Después de ordenado fue maestro del seminario y luego rector y párroco de La Resurrección y  de San Pio X en Xalapa.

Su compañero sacerdote José Manuel Suazo lo recuerda como una persona de “Muy buen trato con todos, amistoso, de carácter alegre y entusiasta”. Fue muy buen maestro; en las redes sociales hay expresiones de sus alumnos como la de Denis Ríos que lo describen muy bien: “Fue un excelente sacerdote, maestro y amigo de muchos. Sus clases y homilías eran auténticas joyas verbales de fe que iluminaban y guiaban la vida”.

Gonzalo Herrera y Olivia Rodríguez comentaron en un grupo respectivamente: “Gran Persona, Gran Sacerdote, Gran testigo del Señor” y “Genuino e insustituible Sacerdote. Lamentamos su perdida”. El profesor Jesus Hazas: “fui ministro por él por 13 años”  

Su primo Rodolfo Galván escribió: “Nos unió el parentesco familiar, mi primo el P. Gilberto, mejor aún nos unió la fe, pudiendo conocer una mente ordenada, experto en Escrituras, de alegre conversación, generoso y de firme decisión, líder innato, grande de estatura y corazón, buen soldado de Cristo. QDEP.

Fernando Rueda me escribió: “Yo también estoy triste, ingeniero. Este sentimiento de orfandad, de ir quedándose solo… ¿Dónde está Zilli? ¿Dónde está Obeso?…” y los padres Alvarito, Barradas, Castillo y muchos más. Ahora ellos ya están en la vida trascendente pero nos dejan un vacío difícil de ocupar. 

En lo personal, lo recuerdo desde que él iba a la prepa “Juárez” con su guitarra a las clase del maestro Esteban Rizo, sus extraordinarias homilías, su trabajo incansable en las reuniones en las que participé con él, su siempre amena charla y su cálida amistad. Se distinguió por su fe, inteligencia, trabajo, preclaridad intelectual, prudencia y servicio al prójimo.

Lamento profundamente la partida al Padre de mi amigo el presbítero Gilberto Suárez Rebolledo. Fue un hombre entregado a Cristo. Dios consuele a su familia, amigos y a la iglesia de Xalapa.

Twitter @basiliodelavega                 

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