Boris González Ceja

Sofía es una mujer inteligente, pero cuando se saca malas calificaciones se castiga cortando su brazo y eso la satisface. Ha pensado en suicidio y actualmente tiene trastornos alimenticios. No desayuna, no lleva lonche, no come y cuando come corre a la báscula porque tiene miedo de subir de peso.  

En una sociedad que tiene niveles históricos de problemas gastrointestinales, obesidad y diabetes, las mujeres jóvenes representan el 90 % de los casos de trastornos de alimentación; los hombres mayores, así como los niños también pueden desarrollar estos trastornos, según la Asociación Americana de Psicología.

Hay tres tipos principales de trastornos de alimentación:

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  1. la anorexia nerviosa, que acontece cuando las personas tienen una imagen distorsionada del cuerpo; 
  2. las personas con bulimia nerviosa, que comen excesiva cantidad de alimentos, para luego purgar sus cuerpos y desechar de esta manera lo ingerido; y, 
  3. las personas que se alimentan de manera compulsiva, quienes experimentan episodios frecuentes de comer fuera de control.

Conscientes de que su conducta no es normal, las personas con trastornos en la alimentación pueden aislarse de las demás, esconder su conducta y negar que su comportamiento es problemático, al igual que una persona adicta, por lo tanto, hacer un diagnóstico adecuado requiere de psicólogos profesionales.

Existe una serie de señales que pueden alertarnos en torno a conductas no saludables que requieren atención: 

  1. Cambios bruscos de estado de ánimo (alegre/triste). 
  2. Modificación drástica de peso por perdida o exceso.
  3. Limitaciones en cantidades, tipos de alimentos o número de comidas.
  4. Negativa a comer o excusas para no hacerlo.
  5. Desaparición de grandes cantidades de comida en la casa.
  6. Acumulación de dietas o recetas de cocina, tablas calóricas, etc.

¿Por qué se dan los trastornos de alimentación? 

Distintos factores psicológicos predisponen a desarrollar trastornos en la alimentación. Las relaciones disfuncionales son un factor importante. También, las personas con carácter disfuncional pueden caer en estos trastornos. La mayoría de las personas con trastornos de alimentación tiene baja autoestima, se sienten indefensas y con una insatisfacción profunda por su apariencia (APA).

¿Cómo me puede ayudar un psicólogo para atender un trastorno de alimentación?

Los psicólogos desempeñan un papel vital en el tratamiento exitoso de los trastornos en la alimentación. Estos son miembros integrales de un equipo multidisciplinario que es necesario para brindar la atención adecuada al paciente.

¿Funciona realmente el tratamiento psicológico?

Sí. La mayoría de los casos de trastornos en la alimentación pueden ser tratados exitosamente por psicólogos profesionales que conocen la dinámica de la vida psicológica. En la Asociación Mexicana de Psicología y Desarrollo Comunitario existe un consultorio virtual las 24 horas todos los días https://psicologiaydesarrollocomunitario.com/consultorio/ que es privado y confidencial, y puedes escribir para que una psicóloga lea tu problema y te contacte para recibir atención psicológica científica, inmediata y pertinente para tu consulta. 

Causas y Azares…

  • La deserción escolar es un fenómeno al que se le atribuyen varios factores, entre los que sobresalen las decisiones erróneas de las autoridades educativas. Son numerosas las problemáticas que requieren de una atención psicológica especial, tales como la violencia escolar, la deserción escolar, los trastornos alimenticios, entre otros; hemos insistido en que debe de existir un programa especial de psicología para elevar el número de alumnos por aula, más profesores capacitados, orientación vocacional… El incorporar psicólogos educativos a los centros escolares y programas de salud mental con psicólogos profesionales, es fundamental.
  • A propósito de la visita del presidente para concretar el traslado de los servicios de salud al IMSS Bienestar, el personal de la secretaría en el ramo comenta que viene a inaugurar algo que funciona peor que con los gobiernos neoliberales, y evidencia que nuestras autoridades no han asegurado el acceso efectivo de la población a servicios de salud de calidad; profundizando las barreras, desigualdades y rezagos que existen entre los psicólogos precarizados de la Secretaria de Salud en nuestro país; incumpliendo, por tanto, el interés constitucional de procurar a la población, sin discriminación, un adecuado estado de salud y bienestar. Es lo mismo, pero más barato, dicen.
  • No podemos olvidar que el derecho a la salud y a la educación constituyen un derecho humano, que debe de contar con el más alto nivel de bienestar mental de las personas, que al día de hoy no se cumple por parte de las autoridades, que actúan con simulación.

Hasta la próxima, que enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible.

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