De acuerdo con la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) del gobierno de la Ciudad de México, la inversión pública anual por estudiante en el nivel superior es de 80 mil pesos, pero a la par 245 mil jóvenes han desertado por diversas razones, según la cifra de la Secretaría de Educación Pública (SEP), refirió Jorge Toro González, secretario académico del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El dato equivale a 7% de la matrícula conformada por tres millones y medio de estudiantes, lo que representa una gran pérdida económica para las instituciones educativas, por lo cual, representantes de diversas instituciones públicas y privadas de educación superior analizaron las condiciones que rodean este problema y así buscar soluciones.

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El primer punto abordado en el conversatorio “Transformación digital de la educación superior para contribuir en la disminución del abandono escolar” fue que la mayoría de los estudiantes en todos los niveles no tienen las condiciones para convertirse en alumnos en línea o a través de otros medios.

La titular de la SECTEI, Rosaura Ruiz Gutiérrez, refirió que uno de los grandes problemas está en la cobertura “no tenemos el nivel adecuado para el tamaño del país”, empezando por la Ciudad de México, que ocupa el primer lugar en la carencia de este indicador. Por ello, planteó, que frente a la emergencia sanitaria se tiene que desarrollar un modelo para la educación en línea.

Por su parte, el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana y coordinador del grupo de Innovación Educativa de la Red, Eduardo Peñalosa Castro, hizo hincapié en que el abandono escolar también es un proceso generado por causas vinculadas a la integración social y académica, así como a razones familiares, personales, emocionales y económicas. Ante este escenario, apuntó que desde las instituciones tienen un reto en la actualización y la innovación educativa como elementos fundamentales para hacer frente a la problemática.

Problema multifactorial

En su oportunidad, el funcionario del IPN, Jorge Toro González, agregó que en el abandono involuntario hay causas como la inexistencia de orientación vocacional y la ausencia de motivación familiar, esto aunado a la falta de insumos tecnológicos como computadoras y conectividad a Internet, genera un rezago importante.

Desde la perspectiva de las escuelas privadas también se ha padecido el fenómeno. Hilda Patiño Domínguez, directora del Departamento de Educación de la Universidad Iberoamericana, planteó que en el caso de la Ibero, en posgrado hubo una baja de poco más de 30% por temas económicos, y advirtió que, ante la falta de prácticas profesionales relacionadas en varias carreras, se prevé que muchos alumnos se den de baja de manera temporal.

Patiño Domínguez dijo que el proceso de digitalización más que una nueva tendencia tecnológica, se vuelve parte de la vida e implica que las personas tengan una alfabetización digital para sobrevivir profesionalmente. “En definitiva, se trata de una cultura de transformación en la que no solo están involucrados los docentes, sino también los estudiantes”.

Eduardo Gómez Rodríguez, director de Posgrado e Investigación de la Universidad La Salle, añadió que además de los factores socioeconómicos en la deserción, también está la baja escalabilidad social, la no oferta académica cercana o becas. También hizo énfasis en la importancia del acompañamiento al estudiante, porque se desconoce, por ejemplo, lo que pasa después de la clase virtual, o lo que hay detrás de la pantalla.

La conclusión más recurrente en este conversatorio fue que el compromiso del gobierno debe ser asegurar la conectividad para todos como un derecho humano, y que se debe generar un plan para dotar de insumos a los estudiantes y así continuar con sus estudios, ahora y después de la pandemia.

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