Un equipo de investigadores analiza desde hace 6 años el cerebro de los hombres condenados por violencia de género para entender porque son violentos.

En su actitud está la tendencia a provocar situaciones de tensión para que reaccionen en un momento determinado y preguntar acerca del delito que habían cometido o la concepción que tienen de las mujeres.

Los estudios chequean sus niveles de estrés o sus facultades para comprender lo que les rodea. Los agresores en concreto, aquellos con alto consumo de alcohol son los que presentan mayores déficits cognitivos lo que a su vez supone que luego obtengan mayor dificultad para adaptarse al programa de intervención.

Alguien que no es capaz de cambiar su conducta, es alguien que la terapia de reinserción no le va a ayudar.

Los hombres impulsivos son aquellos que se mantienen en un estado constante de tensión, que hace que en unas circunstancias determinadas sea mucho mas fácil que golpeen a su pareja o la insulten.

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