Apenas tocó suelo en Estados Unidos, personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza subió al avión 366 de Delta Airlines en Atlanta para separar al presidente Andrés Manuel López Obrador y su comitiva del resto de los pasajeros.

El piloto del avión, con capacidad para 189 viajeros pero ocupado apenas por 140 pasajeros, pidió a todos permanecer en sus asientos para que una agente afroamericana, quien no portaba cubrebocas, caminara libremente por el pasillo.

El tabasqueño iba en el asiento A de la fila 17, a un costado de una salida de emergencia, siempre acompañado por el jefe de la Ayudantía de Presidencia, Daniel Asaf, el mismo con quien salió de Palacio Nacional y con quien abordó el vuelo en México, a través de plataformas del Aeropuerto Internacional de la CDMX.

Andrés Manuel López Obrador llegaba así, por primera ocasión como Presidente de México, a territorio estadounidense, una escala de dos horas en Atlanta, antes de emprender el vuelo para su destino final: Washington, D.C.

En ese mismo viaje iban la Secretaria de Economía, Graciela Márquez, y el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

“Buena suerte, Presidente”, dijeron varios pasajeros, todos mexicanos. Antes, algunos se le acercaron para pedirle saludos para los paisanos, para apoyar a Guanajuato, para tomarse una selfie.

De vuelta en el avión, tras la escala en Atlanta, el Canciller Ebrard salió al paso cuando se le preguntó al presidente dónde había esperado. “Nos llevaron a tomar agüita”, dijo Ebrard.

En ambos vuelos, López Obrador se sentó junto a la salida de emergencia, a lado de una ventana.

Cuando la azafata explicó el funcionamiento de las salidas de emergencia a los pasajeros ubicados junto a éstas, Asaf instruyó al presidente a decir que había entendido las instrucciones.

En ambos vuelos, la aerolínea cuidó la sana distancia, dejando un asiento vacío entre dos ocupados, y durante los trayectos el presidente leyó un documento de la Cancillería con datos sobre la relación bilateral entre México y Estados Unidos e intercambió palabras con Asaf.

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“Búscame en el diccionario ‘manda'”, expresó López Obrador. “A ver ‘costumbre’, a ver ‘tributo'”.

“Promesa que una persona le hace a otra”, contestó en una de esas el encargado de la seguridad del Presidente de México, ahora haciendo funciones de traductor.

Mientras en el primer vuelo, en el que el Presidente intentaba pasar inadvertido porque la mayoría de los pasajeros eran mexicanos, en el segundo, de Atlanta a D.C., logró su cometido, pues la mayoría eran estadounidenses y extranjeros.

“¡Guau! ¿No viaja en primera clase o en avión privado?”, exclamó Björn, sentado en el asiento C18, en la fila delante del Mandatario, al saber que ese hombre de cabello cano, leyendo y comiendo los snacks del avión era el presidente de México.

Al aterrizar en el aeropuerto de Dulles, una mujer que abordó con la comitiva en Atlanta les indicó que bajaran, mientras el resto de los pasajeros miraban al Mandatario y a sus acompañantes descender de la aeronave.

El viaje, de la CDMX a Washington, duró siete horas en total, pues debido a la pandemia no hay vuelos directos entre ambas ciudades. La agenda oficial del presidente en Washington, D.C. será de apenas 12 horas en total.

De acuerdo con la agenda oficial, a las 7:45 horas el presidente colocará una ofrenda floral al monumento de Lincoln y después tendrá un recorrido; luego a las 8:20 horas colocará una ofrenda a un monumento de Benito Juárez y también ahí tendrá un recorrido guiado.

A las 12:00 horas, tendrá un almuerzo privado en la Residencia de México en Washington, D.C. ofrecida por la Embajadora de México en Estados Unidos, Martha Bárcena.

Más tarde, a las 14:00 horas, se prevé que arribe a la Casa Blanca para primero sostener una reunión privada con el presidente Donald Trump y después otro encuentro con sus respectivas delegaciones.

A las 15:30 horas, darán un mensaje a medios y firmarán la declaración conjunta.

El presidente Trump despedirá al tabasqueño y se volverán a ver en la Casa Blanca a las 18:45 horas, para la cena con empresarios estadounidenses y mexicanos con la que terminará la visita de trabajo.

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